Aventuras en la Marca del Este, un retroclón español de la caja básica de D&D.

El Clan del Lobo Gris, aventureros proscritos, los últimos de su clan.

Estas son las crónicas de nuestras aventuras, con este magnífico sistema.

martes, 25 de julio de 2023

La Estrella de la Niebla

 


Buenas,

Ale, primer rolato de El Anillo Único Segunda Edición. Es la narración de la aventura que vienen en el básico, así que, si crees que vas a jugarla, no sigas leyendo. El rolato lo hace Antonio, desde el punto de vista de su alto elfo Norindel, explicándole a Bilbo, su patrón, lo sucedido en la aventura.

Bueno, pues allá vamos:

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PRÓLOGO I

En Mithlond, los Puertos Grises, acunado por el suave oleaje marino de mayo, una gaviota levanta el vuelo entre la permeable somnolencia del puerto élfico. No vuela mucho, ya que bordeando el golfo de Lûne llega a las estribaciones sur de las Montañas Azules (o Ered Luin) a disfrutar con el lenguado que acaba de pescar con el pico. Desde el bosque de coníferas que abriga las montañas, un ciervo observa curioso a la gaviota, y parte raudo hacía el noreste hacía las praderas que rodena Elostirion, las Torres Blancas. Desde lo alto de una de las torres, una gran águila observa al cérvido y emprende el vuelo hacia el este, hacia su nido en las Montañas Nubladas. En un cielo preñado de blancas nubes primaverales sobrevuela una tierra salvaje y plagada de ruinas, pero cruza la Comarca y Bree, dos pequeñas islas de civilización en un infinito océano de terreno agreste.

El viaje de la gran águila continua, pero nos quedamos a la sombra de la gran ave, cuando pasa por encima de La Comarca, de Hobbitin, de Bolsón Cerrado, la mañana del día 25 de mayo del 2.965TE, un próspero hobbit, el dueño del hogar, pregunta a un variopinto grupo de aventureros: —“Entonces, ¿habéis resuelto el misterio de la Estrella de la Niebla?”—.

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PRÓLOGO II

Yo también te acompañaré”, dijo Legolas, “pues no temo a los muertos”.

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El viejo y pesado libro es dejado sobre la mesa por Norindel, Bilbo lo escruta con curiosidad pues no es para nada la misión que les encomendó aquel día en la posada de Entibo, recuerda claramente cuáles fueron sus palabras:

—“Hay una antigua torre en las estribaciones más orientales del sur de las Ered Luin, lo que queda de un poderoso castillo de la época de los reyes. Los viajeros hablan de una espeluznante luz azul que a veces puede verse incluso desde el vado de Sarn, como una estrella que brilla sobre las nieblas del río. Es un lugar al que nadie va y, por desgracia, desde hace un tiempo la gente ha empezado a desaparecer en sus alrededores. Acudid a la zona a investigar que está sucediendo.”

“Archivos de la Casa de Hadirion” reza en la portada, el elfo no solo lo dejo en la mesa si no que lo puso delante de sus manos, no necesitaba más invitación para tomarlo y empezar a hojear sus páginas, ávido lector cual soñador, el mundo desapareció a su alrededor mientras la historia que se contaba le transportaba muchos años atrás, a la época de los grandes reyes adunaicos que regían en el valle al sur de Elostrion.

«Aquí se registra la caída de la Casa de Hadirion y su esposa Elwen. Yo, Angnir, senescal y capitán de la guar­dia, escribo este registro para preservar su memoria. Fue en la época de…» ILEGIBLES VARIAS PÁGINAS «Construyeron un asiento de madera, a modo de trono, a la vista de los muros del castillo. Luego ata­ron a nuestro señor Hadirion a él, para atormentarlo y ridiculizarlo. Lo torturaron durante horas... Cuando los orcos le clavaron una corona de hierro en la cabeza, aclamando a Hadirion como el legítimo gobernante de estas tierras, la dama Elwen me convocó y me pidió que demostrara mi reputación como mejor arquero de Arthedain. Elegí una flecha de las que recibí de mi padre, y él de su padre anteriormente. Un dardo blanco emplu­mado y esbelto». «Tensé el arco con todas mis fuerzas y la flecha voló recta, atravesando la mano de un enorme orco que atormentaba a Hadirion y enterrándose profunda­mente en el pecho de mi señor. Rompí mi arco después de tal hazaña…»

El resto de los registros relataban la caída del castillo en diversos fragmentos: enanos traidores permitieron que los enemigos entraran en el castillo sin ser detectados. Quienes sobrevivieron al ataque huyeron bajo tierra y quedaron atrapados, y la dama Elwen desapareció.

 

Tras una hora de intensa lectura, horrorizado por lo último leído, levantó la mirada y la realidad le vino encima, había tenido a nuestros cuatro aventureros en la mesa en completo silencio pues no querían interrumpirle, pero sin ser conscientes que igual que estuvo una hora podía haber estado diez si el libro estuviese en mejor estado.

—Mi señor Bilbo —tomó el elfo la palabra— ese libro lo encontramos en una fortaleza en ruinas a los pies de las Ered Luin, pero deje que le contemos desde el principio. Hace casi una luna que nos reunió y pidió que investigásemos algunas desapariciones que han sucedido en aquella zona, cierto que la ida nos tomó algo mas de tiempo pues la ruta no era clara y tuvimos algunos imprevistos.

Tomamos el Camino Verde hacia el sur, y atravesando la zona de las Quebradas Durthor y yo pudimos contemplar algún espíritu errante, cosa que hiela el corazón, pero rápidamente dejamos atrás pues no es buena idea adentrarse, y tampoco pasar allí la noche, pero aun así tuvimos que hacerlo, por suerte nada nos perturbó, aunque parece que esto ensombreció la faz del bueno de Jarno.

 


Seguimos hasta desviarnos en el camino que lleva a La Comarca, al oeste para cruzar el Baranduin, solo destacar un grupo de asaltantes, posiblemente dunlendinos, pero nos apartamos para no tener problemas con ellos, no teníamos tiempo y si una misión que cumplir, con suerte a la vuelta los encontraríamos, cosa que no fue así. Tras cruzar el rio hicimos una última noche en los que seria territorio civilizado, pues después tocaba desviarnos hacia las montañas. Esa noche ya la vimos muy claramente, el destino que nos indicó, una luz brillaba en lo alto de una desvencijada torre, y debíamos ir atravesando esa tierra árida, con los caballos de la mano.

Cuando nos fuimos acercando a la zona, decidimos que el sigilo era nuestra mejor opción, por lo que dos de nosotros íbamos delante, en silencio inspeccionando el terreno, mientras que el resto nos seguía con los caballos, y fue una gran decisión pues a los pies de las montañas vimos una cueva con cinco hombres armados guardando la entrada, efectivamente eran bandidos, Durthor y Ramnulf bajaron a la entrada a hablar con ellos, no sea que les estemos juzgando antes de tiempo, pero efectivamente no tardaron, cuatro de ellos, en abalanzarse hacia mis compañeros, que prevenidos hicieron muestra de su buen uso del hacha y la lanza, mientras que Jarno y yo desde una posición ventajosa con nuestro arco dimos buen apoyo. Cayeron, pero uno de ellos había salido corriendo dentro de la cueva, seguramente a dar la alarma. Corrimos cueva adentro tras él, no era muy profunda y finalizaba en una escalera que bajaba pegada al acantilado que nos separaba de la fortaleza en ruinas. Otros dos bandidos nos hicieron frente, Ramnulf con su lanza ayudó al enano a enfrentarse a ellos. Jarno había quedado atrás intentando sacar algo de información a los bandidos caídos. Yo con mis flechas intentaba parar al que se alejaba dando la voz de alarma, rápidamente los teníamos encima, y el maldito que salió corriendo corto las cuerdas que sustentaba el rudimental puente que cruzaba el abismo. Se nos había escapado dentro, tras una pequeña puerta que se adentraba en la oscuridad.

 


Sin opciones para cruzar… algo debemos de hacer. La distancia es muy larga para que un humano pueda saltarla, por lo que el enano propone tensar tres cueras y hacer un paso improvisado. Tomo impulso y con una cuerda en la mano salto al otro extremo y la ato a un poste mientras que en el otro extremo hacen lo mismo en el otro lado. Me lanzan dos cuerdas mas y repetimos la operación, y ya tenemos una forma con la que poder cruzar todos. Mis compañeros pueden cruzar con algún esfuerzo —Ramnulf hace un gesto reflejo moviendo el hombro cuando recuerda lo que sucedió, resbaló y cayó buena parte de la ladera, por suerte fue mayor la herida en su orgullo que real, y agradece que el elfo omita esta parte— pero ya estamos al pie de la fortaleza. Con un disparo certero corto el extremo de una cuerda para recuperar por si nos pueda ser necesaria más adelante. No se pudo sacar mucha información de los bandidos, no sabemos cuántos bandidos habría, solo que ahora no se encontraban por allí.

La sala es completamente oscura por lo que sacamos antorchas y linternas, una sala con algo de humedad y poco acogedora, seguramente una antigua sala de la guardia que parece ser usada por los bandidos para pasar las noches, algunos jergones para dormir, pertenencias personales y poca cosa más, salvo la puerta que se adentra en la fortaleza.

Una gran sala inundada hasta la cintura, el aire es insalubre, denso y sofocante, como si un peso nos oprimiera lentamente, muchos sepulcros de los hombres del oeste la llenan, la mayoría rotas, una escalera que sube hacia las torres superiores y un gran pasillo que se adentra hacia adentro donde nos parece ver una pequeña sombra que se pierde dentro tras observarnos.

De repente, por ese pasillo suena una campana y unas extrañas criaturas emergen del agua a por nosotros, espada en una mano y la linterna en la otra luchamos contra ellos, son muchos, el beórnida recibe un fuerte golpe en el pecho que lo deja caído sobre una de las lapidas, Durthor consigue quitarse los muertos vivientes que tenía encima y consigue ayudar a nuestro compañero, mientras Jarno y yo nos mantenemos luchando con los que nos estaban atacando. Finalmente pudimos derrotarlos, aunque alguno consiguió huir. En una de las tumbas estaba este libro, lo tome para que no se destruyera y perdiera el conocimiento que el contiene y quizá diese alguna pista de que sucedió en el pasado.

Dado que ese no era un lugar seguro, decidimos subir las escaleras hasta la parte alta de las torres. No sé cuántos escalones subimos, pero fueron muchos, con algunas heridas, pero reconfortados de salir de esa sala maldita. El ambiente no mejor mucho, una densa niebla que solo era atravesada levemente por la luz en lo alto del Sol y una fría luz azul al frente, colina arriba. Descansamos unos momentos, curamos y tratamos las heridas y di una primera lectura rápida del libro, la antigua fortaleza humana, el asedio de los orcos, la traición de los enanos y el terrible final de Hadirion. Examinando la zona un poco antes de partir hacia la extraña luz, un gran pozo que se hundía en las profundidades y unas extrañas palabras escritas en la pared en la lengua de Mordor, no lo leí en alto para no alterar a mis compañeros, pero esas palabras se me clavaron en el alma, pues ellas traían una maldición del propio Rey Brujo, le vi con mis propios ojos, montado en su negra montura, llevando sus tropas dentro de la ciudad en llamas, y en un momento sentí su mirada fija en mí. Un dolor me saco de la visión, di un par de pasos atrás, la mano en el pecho recupere el aliento y relate a mis compañeros lo que había visto. Debíamos de terminar con el mal que allí yacía.

 


Tomamos camino por la superficie hacia la luz, nos pareció más rápido que estar moviéndonos por el interior de esa ciudad fortaleza que no conocíamos, pero a mitad de camino una aparición ante nosotros, el espíritu de una mujer noble se presentó bajando unas escaleras, por lo que había leído intuimos que podía ser la dama Elwen: —“¿Por qué habéis venido? Aquí no hay nada, solo la muerte. Abandonad este lugar o uníos a mi tormento”.

Venimos a liberarla, le dije, pero no creo que escuchase nada de lo que dijimos, de sus manos aparecieron una espada y una lanza, y se abalanzo hacia nosotros. Era muy rápida, a mi me hizo un duro tajo en el brazo que llevaba la lampara, por suerte éramos cuatro y primero el enano y luego el beórnida consiguieron herir y desvanecer su etérea presencia, transformándose en una luz de vuelta hacia el faro azul que recobró más brillo con su regreso.

El terreno escarpado, rocas y restos, ruinas de lo que fue una espléndida ciudad, extraña y pútrida naturaleza crece aquí, pero debíamos seguir hasta llegar a aquella torre que ya teníamos cerca. Jarno tuvo un encuentro con un enano contrahecho, quizá la sombra que nos espiaba en los subterráneos.

Fuimos subiendo hasta lo que pudo ser el palacio, y de la torre principal, en lo mas alto, la luz azul que era visible en toda la comarca. Con mucho cuidado fuimos subiendo, sabedores que la dama Elwen volvería a visitarnos. Y al llegar a la última planta… allí estaba, erguida y noble, a la izquierda de donde se encontraban los restos mortales del señor Hadirion, un cuerpo momificado atado a un trono de madera podrida, con una corona de metal clavada en la cabeza. En la corona hay una gema azul brillante. Volvieron a aparecer las armas en sus manos y nuevamente se abalanzó hacia nosotros. Ramnulf aun herido y Durthor la hicieron frente, mientras Jarno y yo los esquivamos para ir al cuerpo del rey, debíamos de arrancar esa maldita corona de su cabeza y destruirla, y esperábamos que eso rompiese la maldición.

 


Pudimos evitar sus ataques y finalmente arrancar la corona de la cabeza, y el espíritu de la dama quedo liberado de la maldición, pudimos apreciar su gran belleza y una mirada de alivio y gratitud, y un momento después transformarse en ceniza que fue llevada por el viento, y empezó a disiparse la extraña niebla que cubría todo.

Llegados a este punto tomamos un descanso y comimos algo mientras decidíamos que hacer. Teníamos tres opciones. Seguir investigando las ruinas, volver por donde vinimos o intentar un descenso montaña abajo. El enano, como no, era mas participe de la primera opción, cuando estuvimos en la sala inundada vimos una figura que se adentraba y pensaba que podía ser era un enano, y tenía cierto interés en conocerlos. Evidentemente no habíamos podido aun leer el libro en profundidad donde relata su traición, y fue un acierto que no decidiésemos ese camino. La opción de volver por donde vinimos la descartamos rápido, había un grupo de bandidos que estaría esperándonos en aquella sala, y estando tan cansados y heridos no tendríamos muchas opciones. Así pues, solo nos quedaba bajar con cuidado por la ladera. Nos fuimos ayudando, sujetos a una soga y lo mas despacio que pudimos, pero a mitad de descenso y seguramente por las duras heridas que tenía, el beórnida trastabillo y cayo diez metros rodando abajo. Su pierna izquierda se rompió en el descenso. Necesitaba descanso y que se le volviesen a tratar las heridas. Mientras tanto, Jarno se escabulló hacia detrás de la cueva de los bandidos a recuperar los caballos donde los habíamos dejado escondidos. Tardo casi medio día, no pensaba que nos habíamos alejado tanto, pero el tiempo vino bien a Ramnulf. Finalmente atravesamos el valle hasta el puente del Baranduin y Camino Verde hasta aquí.

Y esa es nuestra historia maese Sotomonte. Conseguimos destruir la maldición y recuperar este volumen que seguro que usted sabe dónde guardar.

Bilbo los miro con orgullo, habían cumplido con lo que se les había encargado y pudieron además rescatar algo de la historia de aquel lugar. Agradecido se despidió aconsejándoles descansar bien pues seguramente pronto les reclamaría.

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EPÍLOGO

El tipo moreno, bajo y fibroso, vestido completamente de negro, aprovechó su poca estatura para esconderse a la alargada sombra nocturna de la empalizada de Bree. Era hábil ocultándose en las sombras. Sabian, pues ese era su nombre, esperó, contó hasta 50 y luego con agilidad felina se encaramó y saltó la valla. Tal y cómo había supuesto los guardias de la puerta ya habían pasado. El camino estaba expedito.

En la noche, a parte de luces ventanas, en Bree destacaba el ruido y las múltiples luces del Poni Pisador y hacía allí se dirigió Sabian. Había seguido a los cuatro tipos que habían acabado con sus planes desde la distancia. Los había perdido un par de veces, pero solo había un sitio al que pudieran dirigirse, por el camino hacia el norte, Bree. Si no estaban aquí, seguramente estarían por las proximidades.

Tendría que investigarlos, ver quiénes eran y por qué se habían entrometido en sus planes, estudiar sus puntos débiles y para quién trabajaban. Ella, Zoril, iba a solicitarle toda esa información seguro, y a Sabian no le gustaba defraudar a Zoril...

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Y aquí acaba el rolato de esta primera aventura e inicio de campaña a EAU, mi propósito es seguir con ella con varias aventuras en Bree, para subir a los PJs y luego cuando tenga en mis manos “Ruins of the Lost Realm”, darle caña.

Y, como siempre tras un rolato, estado actual de los PJs tras finalizar esta aventura:

Aventurerosde Sombras sobre Eriador V.2.

 

Marcados saludos.-

miércoles, 31 de mayo de 2023

Personajes y Prólogo a Sombras sobre Eriador

 


Buenas,

Después de un tiempo sin dirigir, en el que preparé aventuras para Midnight (incluso hicimos PJs y sesión 0), pero que finalmente no jugamos, me decidí a dirigir a mí querida Tierra Media con la Segunda Edición de “El Anillo Único”. El caso es que hicimos sesión 0, hicimos personajes e incluso ya hemos jugado una breve introducción. En mi mente tengo jugar unas cuantas aventuras e ir poco a poco conformando campaña, como paso con Symbaroum Salvaje.

El caso es que estos son los cuatro héroes que se han hecho los jugadores que van a jugar normalmente (ya haremos PJs para lo que no juegan habitualmente y vienen de vez en cuando). Los personajes son los siguientes:

 


Durthor hijo de Dorgin

Un enano de las Colinas de Hierro, veterano de la Batalla de los Cinco Ejércitos. Fiero guerrero, reservado y terco. Llegó a ponerse al servicio de Bilbo Bolsón mandado por Balin, para el que hasta entonces actuaba como guardaespaldas.

 


Jarno Salvanilla

Un hombre de Bree, casado con una de las camareras del Poni Pisador. Padre de un niño. Alegre y bromista, le gusta tanto el oro, como el conocimiento. Él mismo viajó a la Comarca llamado por la fama de Bilbo, y se puso a su servicio.

 


Norindel

Un alto elfo de Rivendel, un maestro de las canciones, las palabras y el saber, a la par que hábil guerrero. Elrond le dio la misión de ponerse al servicio de un hobbit de la Comarca, Bilbo Bolsón. Extraña misión, pero no se ha de cuestionar la sabiduría de Elrond.

 


Ramnulf el Joven

Un beórnida de los Valles del Anduin, del Clan de Oso de Piedra. Confiado, decidido, honorable y resuelto. Él ha sido mandado al servicio de Bilbo Bolsón por el mismísimo Gandalf.

 

A continuación un resumen de la introducción a la primera aventura a la que se enfrentaron nuestro héroes en Eriador, así que aquí os dejo con lo sucedido:

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PRÓLOGO

Es el año 2965 de la Tercera Edad y la Sombra regresa. Hace veinticuatro años, una alianza de elfos, hombres y enanos derrotó a una horda de orcos y lobos salvajes bajo un cielo oscurecido por murciélagos gigantes, inaugurando una nueva era de prosperidad para los Pueblos Libres. Pero veinte años es mucho tiempo para que la paz dure, y en muchos rincones oscuros de la tierra, una sombra se alarga de nuevo.

Los rumores sobre cosas extrañas que ocurren más allá de las fronteras de las tierras civilizadas se extienden cada vez con más regularidad y, aunque la mayoría los descarta como cuentos para niños, a veces llegan a oídos de personas que reconocen la siniestra verdad que esconden.

En el Este, Dol Guldur está siendo ocupado por la sombra de nuevo, ya no por el Nigromante que el Concilio Blanco echó hace 24 años, pero el mal vuelve a habitar en las malditas ruinas. Y el mismísimo Sauron, tras exiliarse al lejano Este, ha retornado a su principal fortaleza en el oscuro país de Mordor. Gondor vuelve a estar en peligro. Y en el norte Angmar se agita de nuevo…

El mal y la sombra también llegan a Eriador, y allí un pequeño grupo dispar, movido por los hados del destino, viniendo de sitios muy diferentes y lejanos, con poco o nada en común, pero que, finalmente, ha labrado una amistad, se ha reunido para evitarlo... en torno al legendario saqueador Bilbo Bolsón…

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Los héroes después de unas pequeñas aventuras bajo la encomienda de Bilbo Bolsón (buscar a un hobbit de Avenal extraviado en los Campos Verdes, investigar las inscripciones de una piedra en las Quebradas del Sur y cazar un lobo enloquecido en el Bosque de Chet), se habían vuelto a separar. Jarno hacía vida normal en Bree, atendiendo a su hijo y a su esposa, Norindel partió raudo a Rivendel, donde tras informar a Elrond regresó hacía el oeste y Ramnulf y Durthor acamparon al noreste de la colina, en un bosque cerca de Combe, donde entrenaban, cazaban y alguna noche se acercaban al Poni, esperando que Bilbo les volviera a llamar.

Todos recibieron un mensaje de Bilbo un pequeño papel doblado sobre si mismo, cerrado con lacre sin sellar. Un hobbit lo dejó en el Poni para Jarno. Lami y Dorig, dos enanos de las Montañas Azules, padre e hijo, se lo dejaron a Durthor y Ramnulf en el campamento, se lo había dado un hobbit en el Dragon Verde en Delagua. Y una partida de elfos de Lindon que viajaban a Rivendel se lo dio a Norindel, cuando acamparon juntos, intercambiando rumores, en el noreste del Bosque de Chet.

Hacía una luna que no sabían de Bilbo, y en las tres notas ponía en mismo mensaje claro y conciso: “Nos vemos en la Posada del Farolero en Entibo, la mañana del próximo 28 de abril”. Todos pensaron que era raro quedar allí, ya que Bree está más cerca de la Comarca y no hay posada comparable a “El Poni Pisador” en cuanto a comodidad, comida y conversación (y rumores), o también se podrían ver en Bolsón Cerrado como cuando se reunió el grupo por primera vez… El caso es que quedaba poco para el 28 y todos decidieron ir.

Jarno caminó hacía Entibo tras despedirse de su mujer y dejar a Pietro en la escuela, atravesó la Hilera del Este y enfiló hacía su destino canturreando. Al rato a lo lejos vio salir del Chet a una figura encapuchada a caballo que pronto se bajó y se dirigió hacía él, parecía su buen amigo Norindel y que este también le había visto a él. Pero ninguno de los dos, ni humano ni elfo vieron acercarse al enano y al beórnida. De hecho, el joven Ramnulf trató de sorprender por la espalda al elfo, dándole un fuerte abrazo del oso y levantándolo en volandas.

Durthor y Norindel intercambiaron algunos comentarios socarrones y pullas y, finalmente, los cuatro se encaminaron a “El Farolero”. Ataron los caballos cerca del abrevadero de la puerta y entraron a media mañana.

 


Dentro de la Posada del Farolero, esta era acogedora y cálida pero quizá algo pequeña de talla en muebles y espacios (sobre todo para el fornido beórnida y el alto elfo), había poca gente, ya que era hora de trabajar… un hombre hosco, con aspecto de leñador, un par de comerciantes no muy prósperos del sur, un matrimonio hobbit de la familia Tunelo y tres granjeros de Entibo tomándose un descanso refrescando la garganta. Cerca de la pared norte de la posada, Bilbo de frente a la puerta los entrar. Su aspecto era extraño, ocultaba algo… solía llevar ropa, con cierto estilo y lujo (ya que era una persona muy rica y en cierta manera respetable), pero ahora llevaba ropas hobbits, pero de granjero… o de viajero… tapaba su cabeza con un sombrero de paja (que era la primera vez que veían) e incluso la pipa con la que estaba fumando no era su lujosa pipa de caño largo con que le habían visto fumar antes… Comprendieron todo cuando el posadero salió de la cocina con un bandeja, los observó y luego se dirigió a la mesa de Bilbo, —“Aquí tiene su té y la media docena de pastas, señor Sotomonte”—. Por fin lo entendieron ¡Iba de incognito!

Bilbo los hizo una seña para que se sentaran con él, el posadero los volvió a mirar con el ceño fruncido, no lo dijo, pero su cara lo expresaba con claridad: ¡Extranjeros… y aventureros para mayor desgracia…! Aun así, preguntó —“¿Os traigo algo para almorzar?”—.

Los héroes pidieron sus distintos tentempiés y cuando el posadero se marchó a cumplir con su comanda, Bilbo bajó la voz y comenzó a hablar: —“Voy de incognito, no quiero despertar sospechas y nunca se sabe quién observa en las sombras o desde algún recodo del camino. Y el asunto que quiero tratar con vosotros, creo que extiende sus pútridos zarcillos hasta aquí, el país de Bree, así que será mejor hablar bajo y con cautela”—.

El posadero trajo los almuerzos, y mientas los héroes observaron con cautela toda la posada, solo el hombre hosco y los mercaderes del sur pareciera que les prestaban atención.

Cuando el posadero se volvió a ir, y entró en la cocina, Bilbo preguntó, casi en un susurro: —“¿Habéis oído hablar de La Estrella de la Niebla?”—.

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Y para llevar el control de los personajes a lo largo de las aventuras, a continuación, las fichas de todos los personajes de la campaña recién creados (iré subiendo los personajes actualizados al final de cada rolato):

Aventureros de Sombras sobre Eriador.

 

Marcados saludos.-