Aventuras en la Marca del Este, un retroclón español de la caja básica de D&D.

El Clan del Lobo Gris, aventureros proscritos, los últimos de su clan.

Estas son las crónicas de nuestras aventuras, con este magnífico sistema.

jueves, 6 de agosto de 2015

Crónica Walküre: El Preso de Plötzensee


Buenas,

Resumen de la última misión jugada para Walküre, de la campaña Oberón. Toco viajar a Berlín y desentrañar un misterio del pasado, del cual ya nos habían llegado retazos en misiones anteriores.


Está narrada desde el punto de vista del ruso Ivan Dragunov, nuevo personaje de Juampa tras perder al sueco Alexander Berg.

... ... ...

Año 2.075, Septiembre,
Suiza.

Prólogo: 
-“¿Hablas en serio? Esto es agarrarse a un clavo ardiendo”- 
-“Después del desastre de N-36, es cuestión de tiempo que se empiecen a exigir responsabilidades. Necesitamos algo que deje al consejo asombrado, y por lo que dicen los técnicos esto es lo que necesitamos.”-
-“De acuerdo hay que aplacar al consejo, pero esto. Vamos es un caso de hace 20 años, las probabilidades de encontrar una pista son remotas. ¿No pueden los técnicos obtener el resto de la información de la unidad de memoria?”- 
-“Por lo visto es muy difícil, podrían conseguirlo, pero después de años de trabajo y no tenemos ese tiempo. La unidad de memoria está dañada y luego tenemos ese virus o lo que sea que no deja de encriptar la información. Si el Proyecto Troya hubiese sido operativo quizás se podría acceder a la información”- 

-“Está bien, iniciaré la operación”-

... ... ...

Acabo de llegar a Suiza y un coche me espera a la salida del aeropuerto. Me ha dolido dejar Moscú, pero me ha contratado una corporación. El mundo ha cambiado mucho, los países han dejado paso a las empresas y estas ahora se aprovechan de soldados como yo, entrenados y fogueados en guerras de medio mundo.  No estoy en mi mejor época, pero intento suplir la agilidad con la experiencia de un veterano. Quizá al final de mis días haya un trozo de tierra al borde del lago Baikal en vez de una zanja al borde de un camino.

Voy pensando en mi amada Rusia cuando llegamos a un gran edificio de oficinas. Me hacen pasar a una sala y al rato entra un grupo de personas a cual más raro: un irlandés que apesta a alcohol a metros de distancia, un inglés loco de remate con un perro imaginario y un pequeño pero simpático enano.


La falta de seriedad de esta gente es contagiosa, y pronto me veo brindando con vodka mientras nos cuentan la misión: encontrar a un sucio albanés, Agron Alia. Al parecer lleva 19 años fugado de la policía. Según nos cuenta nuestro encargo nos llevará a Berlín, donde Alia antiguamente dirigía el Clan Fis. Esa será nuestra primera via de investigación.



Decidimos que para entrar en Berlín lo mejor es hacerlo en coche ya que los aeropuertos están muy vigilados. Una vez en Berlín decidimos buscar posibles negocios del Clan Fis. Los albaneses son expertos en extorsión y en la trata de blancas, pero todos los clanes mafiosos son iguales, necesitan lavar grandes cantidades de dinero y se rodean de negocios para dar una aparente imagen de legalidad.


Nuestros pasos nos llevan a un restaurante italiano donde casi tengo que matar para conseguir una botella de vodka. El responsable, debidamente untado y amenazado, nos habla de un parque en el que se menudea con droga, controlado por el clan.


En el parque encontramos a tres delincuentes armados. En un momento determinado dejé de ver al enano, pero no tenía tiempo para preocuparme por él. Bastante tenía yo con entender porque mis balas no iban en la dirección en la que yo apuntaba. No sé si fue el vodka o el cansancio de viaje pero no daba una… Mientras tanto el irlandés borracho no falló y entre él y el loco acabamos en unos segundos con los albaneses. Afortunadamente dejamos a uno vivo el tiempo suficiente para que nos dijese donde se reunía la mayoría del Clan. Se trataba de un local en un bajo, en una zona industrial.


Allí nos fuimos. Al sitio se accedía a través de una escalera de bajada a un sótano habilitado como bar restaurante. Tras la barra un camarero vestido de traje, y en la sala unas ocho mesas, algunas grandes pero la mayoría eran mesas de dos ocupadas por parejas.



Una de las mesas grandes llamó nuestra atención: en ella estaban sentados un grupo de tres hombres y un par de prostitutas. Ellos tenían un acento que me resultaba familiar. No hablo albanés pero combatí en Yugoslavia y esto sonaba parecido.


Nos quedamos en la barra bebiendo mientras esperábamos nuestra oportunidad. … El hombre al que buscábamos se fue al baño, el irlandés le siguió y el resto nos quedamos esperando que sus acompañantes no se dieran cuenta de qué pasaba.


No recuerdo que fue antes, los recuerdos se me nublan. Hubo disparos, y a la vez una pequeña explosión que llenó la sala de humo. Entraron un grupo de hombres, no sé cuantos exactamente. Iban muy bien armados y por lo que parece no nos buscaban a nosotros… Nos apartaron y se dirigieron a los baños… Recuerdo que escapé de allí, me estaba ahogando.


En la calle me reuní con mis compañeros. El enano colocó un localizador en la furgoneta, por lo que sabríamos donde iban. Decidimos que por esta noche ya habíamos hecho suficiente y nos fuimos a descansar.


A la mañana siguiente traceamos la furgoneta hasta un edificio de oficinas, el Ribentroff, donde se ubicaban distintas empresas. Hackeando la base de datos del edificio el enano descubrió que la furgoneta era propiedad de la Corporación Aurea. Aquello fue una vía muerta. La corporación tapaba bien sus huellas y por lo que parece también iban detrás de Agron Alia.


Nuestra siguiente via de investigación fue el prostíbulo Cascade Club, en el barrio de Kreuzberg. Allí la cosa se desmadró demasiado. El irlandés no tenía reparos en demostrar que la explosión que le voló sus piernas dejó su polla intacta. Pedimos bebida, putas y las drogamos para conseguir información del Clan Fis. Nuestra mejor fuente de información resultó ser la Madamme el Club, Grobe Brust. Era una antigua puta que se negó a unirse a nuestra pequeña orgía.



Cuando nos disponíamos a buscar información en el despacho de Brust, la policía alemana entró en el local. Era una redada, íbamos armados sin autorización y estábamos en un país dictatorial. Nuestro pequeño enano no tuvo problema. Se escamoteó entre la multitud. El irlandés, aprovechando sus piernas huyó a toda velocidad. En mi caso no me quedó otra que tirarme desde el primer piso esperando no romperme una pierna.


Antes de salir de allí vimos como un miembro de la Gestapo se llevaba detenida de Brust. Imaginamos que sería una agente de la Gestapo y que la redada no era más que una farsa.


Tras reunirnos vimos que sólo teníamos una vía por investigar. El irlandés le había sacado a hostias a Voiteh, el del pub, que se celebraría una entrega de armas y mercancía. Al parecer a los tipos duros se les olvidan los juramentos cuando les rompes los dientes con la culata de un arma. Cuando nos lo contaba el irlandés recordé la primera vez que estuve en Afganistan: tuve que electrocutar a un flacucho fanático durante días hasta que habló. En esos países era un problema en aquellos días porque la luz se corta mucho en las zonas rurales.


La entrega se iba a realizar en una zona industrial de las afueras de Berlín, por lo que nos preparamos. Al llegar allí vimos que había mucha protección. Patrullas en el perímetro, gente en el interior… Por lo que lo mejor era esperar…


Nos sorprendió mucho ver aparecer a la vieja puta de Grobe Brust, libre como el viento en la estepa rusa. Cuando el intercambio terminó decidimos seguirla a ella. Viajaba en un coche escoltada por una furgoneta. Tras unos minutos nos pareció encontrar una buena zona. El escocés loco conduce bien, por lo que se puso a su altura.


Un volantazo y bloqueamos a la furgoneta. Tras eso empezamos a disparar. En el tiroteo me hirieron, y a punto estuvimos de salir volando cuando uno de los mercenarios explotó una granada que llevaba. Tras acabar con la amenaza estábamos un poco más cerca: habíamos conseguido lo que buscábamos, la dirección en la que se escondía Agron Alía.


Al ir allí nos encontramos con una gran casa de dos plantas con jardín y escasa protección. Conseguimos entrar y nos encontramos con el famoso Alía. No era más que un pobre viejo atado a una silla de ruedas y una bombona de oxígeno. Intentó sobornarnos para que le dejáramos huir. Teníamos un encargo y tenemos honor, por lo que nos negamos. Al salir la cagué y active una alarma, por lo que tuvimos que salir a toda prisa. Me hubiera gustado registrar la casa. Tras esto sólo nos quedó una llamada a nuestro contacto, acordar un lugar y entregar a Alía.


миссия выполнена

Dramatis Personae:

- Agron Alia: Jefe del clan mafioso Fis (albaneses). Encarcelado hace 20 años, fugado dos años después de la prisión de máxima seguridad de Plötzensee (Berlín). En su tiempo fue un hombre muy violento y astuto que se hizo con el control del tráfico de drogas en Centro-Europa. Ahora es un anciano enfermo aunque sigue conservando su astucia para dirigir los negocios a través de su amante y otros jefes intermedios del clan. Respeta el viejo código del kanun (código de honor de los clanes albaneses). Desde su fuga de prisión parece que ha desaparecido, aunque la Interpol cree que sigue dirigiendo lo que queda del clan Fis.


- Adam Tibor: Ex-oficial del ejército húngaro, miembro del Partido de la Cruz Flechada. Fugado junto con Agron Alia. Muerto en accidente de tráfico una semana después mientras huía de la policía.


- Heinrich Khäler: Investigador en el campo de la bio-tecnología, relacionado con la Sociedad Thule. Fugado de Plötzensee junto con Agron Alia y Adam Tibor. Muerto junto con Adam Tibor.


Parece que es el autor del diario que Baermann rescata del barco hundido (ver Misión: El último mensaje del Dammerüng). Se trata de un profesor especialista en recombinación de adn (como la doctora Krumm). Oficialmente murió hace 18 años (en 2057 por tanto), pero el diario rescatado por Baermann es más reciente (tiene unos 10 años).


- Giorgi Voiteh: Jefe del clan Fis en el barrio de Wedding. Controla a los camellos y proporciona chicas para los negocios de prostitución del clan. Tiene su "cuartel" en un antro llamado Hofbrau. Es un tipo bastante violento.


- Grobe Brust. Encargada del cabaret/prostíbulo Cascade Club (barrio de Kreuzberg). Es la amante de Agron Alia desde hace muchos años y su persona de confianza. Ella dirige los negocios de extorsión y prostitución del clan Fis en Berlin. Es una mujer muy leal, bastante inteligente.


- Corporación Aurora. Empresa pantalla creada para dar cobertura a los sicarios que persiguen a Agron Alia. Tiene una oficina en el rascacielos Ribentroff.


- Damien Weigel. Agente de la Gestapo (División Anti-Terrorista). En la aventura El último mensaje del Dammerüng estaba a cargo del equipo que intentaba detener al comando Jericó, usando de cebo a la doctora Krumm. Ahora aparece en una redada del Cascade Club acompañando a la policía de Berlin.


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Epílogo I:

Lerner deja la pistola todavía humeante sobre la mesa y mira el cadáver a sus pies.
-“Disculpas aceptadas”-, dice con un frío tono de voz. Se gira hacia la mujer que permanece de pie justo al lado del cadáver. -“¿Será capaz de arreglar este asunto?”-
-“Sí señor, no le fallaré. En cuanto nuestro contacto en Oberón nos proporcione la información de la ubicación del objetivo me pondré en marcha”-


Epílogo II:

El lujo de la mansión no impresiona a Sigmund. Ha vivido en lugares como este durante su niñez. Mientras espera que el mayordomo le anuncie observa algunas de las obras de arte de la biblioteca y piensa que querrá Kathë Kollwitz. Finalmente el mayordomo le acompaña al jardín donde la señora Kollwitz está tomando un té y unas pastas.
Le invita a sentarse y mientras Sigmund trata de acomodarse en la silla, Kollwitz suelta la bomba: -“Sigmund, estoy preocupada por ti.”-
-“¿Por qué razón, frau Kollwitz?”-
-“He oído pronunciar tu nombre a ciertas personas”-
-“No se preocupe, estoy acostumbrado a que se diga de todo sobre mi”-
-“No, no me refiero a eso. Cuando estas personas pronuncian un nombre suele significar una cosa, muerte.”-

... ... ...

Marcados saludos.-

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