Aventuras en la Marca del Este, un retroclón español de la caja básica de D&D.

El Clan del Lobo Gris, aventureros proscritos, los últimos de su clan.

Estas son las crónicas de nuestras aventuras, con este magnífico sistema.

jueves, 20 de junio de 2019

Noche de Corrupción


Buenas,

Y continuamos con los rolatos de la campaña de Symbaroum Salvaje, en esta ocasión el noveno, los personajes se enfrentan, en su viaje de regreso, a una fuerte tormenta alojados en El Corazón de Jakad, lo que conllevará una “Noche de Corrupción”.

El “rolato” en esta ocasión lo hace Pepe, pero no desde el punto de vista de su personaje, Dakeyras, sino desde el punto de vista del bardo presente en la posada, Tizonero.

Por cierto, si vas a jugar “Noche de Corrupción” no sigas leyendo, contiene SPOILERS, obviamente...

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PRÓLOGO

El sueño era claro, los elfos se lo mandaron con claridad meridiana, Magdala volvía a Fuerte Espina con sus compañeros, pero el sueño que le había sido enviado, gracias al anillo del Pacto de Hierro, no la tranquilizó precisamente... en su viaje de regreso iba a encontrarse cara a cara con dos ataques de la corrupción surgida de Davokar... la primera, la dijeron, será un abojalí renacido, herido vagaba hacía el sur arrasando poblados y viajeros. Es tú deber como miembro del Pacto tratar de frenarlo... El segundo ataque de la corrupción es un misterio envuelto en brumas, que no logramos discernir, Magdala... ten cuidado, mantente firme y ¡Nunca más la Oscuridad!

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Odiaba viajar, no le gustaba salir de su cómodo palacete de Yndaros, pero esta vez lo negocios así lo quisieron, un mercader de su renombre debía de cerrar el trato en persona, y los beneficios le reportarían una fortuna lo que le haría más rico aún. Nunca pensaba que alguien podría llegar a amasar tal fortuna. Y allí estaba en mitad de la nada, cerca de Davokar y aun a dos días de Fuerte Espina, hacía tres noches que no dormía en una cama y estaba de mal humor. La caravana se detuvo y Guntar se acercó al carruaje.  -Mi señor, hay una posada que parece que podría estar limpia y ser de su gusto. Hoy podría dormir bajo techo. - Por un momento se borró el mal humor ante la posibilidad de la comodidad de una cama y el calor de una chimenea y le pareció la mejor noticia en los últimos días y más cuando estaba entrando la noche.

La posada se llamaba El Corazón de Jakad. Estaba amurallada y una vez atravesaron sus puertas vieron que realmente parecía acogedora. Tenía establos, un amplio patio para que su sequito pudiese montar sus tiendas allí ya que era numeroso y tal vez no habría habitaciones, un huerto que parecía bien cuidado, y un templete con un pequeño estanque. La posada parecía acogedora y parecía que habían llevado a cabo no hace mucho algún tipo de reforma.

Una vez dentro y después de que Koldra, la posadera, les atendiese, su marido, a pesar de tener el brazo en cabestrillo, haciendo gala de ser un anfitrión exquisito les ayudara a instalarse junto con un inmenso ogro de nombre Mangold que hacía de jardinero y que sus hijos se ocupasen de sus caballos, por fin disfrutaba de una cena al calor de la chimenea y dormiría en una cama, que a pesar de no ser de la comodidad de la suya en Yndaros daría descanso a sus viejos huesos. Disfrutaba de un licor que Koldra le había ofrecido al calor de la chimenea, ensimismado en sus cálculos con los táleros que le reportaría el negocio cuando algo le saco de sus pensamientos: -¿Le gustaría escuchar una historia a cambio de una buena cena y una jarra de vino? – Un tipo vestido de la manera más horrenda que había visto y con un laúd le trajo de nuevo a la realidad. – No molestes a mi señor – Guntar le agarró del brazo y el trovador puso una mueca de dolor, pero no borro su sonrisa. – Seguro que su señoría disfrutara de la historia y calentara las tripas de este su servidor – Bogdan miro al tipo. No había un solo color en sus ropajes que combinara y por un momento sintió lastima y aprecio por aquel trovador. – Guntar dejemos que nuestro amigo nos cuente una bonita historia. Si no es de nuestro agrado, amablemente le diré que nos deje y si se niega tú se lo pedirás y ya sabemos que tus modales no son los míos – Guntar soltó al trovador. Bogdan odiaba la violencia a no ser que fuera estrictamente necesaria, pero la interrupción de aquel trovador le molesto y tenía que marcar una línea.

El trovador, se estiro sus vestiduras y carraspeo. - Bien señores, no se arrepentirán. Mi nombre es Tizonero, y les contare como los Héroes de Hirot salvaron el corazón de Jakad de un brujo bárbaro y la tribu trasgo de Varraguldru, de hecho, yo mismo fui testigo de ello. Todo ocurrió hace unas semanas…. –



El día estaba oscuro y amenazaba tormenta, todo estaba tranquilo y aburrido en la posada, gozaba de la hospitalidad de Koldra y el día pasaba aburrido y monótono. Cerca del anochecer cuatro viajeros cruzaron las puertas de la posada. Se trataba de un trasgo, de nombre Fenyek y su jabalí Verula, un arquero callado y encapuchado de nombre Dakeyras, una bella bárbara de carácter indomable cuyo nombre era Magdala y un inmenso y de fiero ogro que respondía al nombre de Heavy. Cenaron en la misma mesa en la que su merced está sentada y me ofrecí a cantarles algo, aunque en principio no fui bien recibido. Roto el hielo como solo Tizonero es capaz de hacerlo, pasamos una velada agradable a la que se unió Koldra y en la que todos contamos historias. Los viajeros resultaron ser los héroes de Hirot, y contaron como habían salvado de una maldición a un pueblo que vivía bajo un ritual oscuro. En su camino hasta aquí se toparon con un engendro salido de Davokar, un inmenso abojalí corrompido, que les ataco saliendo del bosque y del que dieron buena cuenta y que tanto la bárbara como el trasgo discutían por quien le había dado muerte. Fenyek aseguraba que su lanzazo le había dejado tullido y mal herido y Magdala aseguraba que si no es por su golpe la bestia podría haberse cobrado alguna víctima, Heavy en silencio rumiaba que había sido su hachazo el que había decapitado a la bestia. En esa farragosa discusión estábamos cuando estallo una gran tormenta, tal que incluso las paredes de la posaba temblaban por los truenos. Tal era la virulencia de la de la misma que Heavy quedo pálido y sin habla, e incluso tuvo que visitar las letrinas.

Tras la noche el arquero alquilo un caballo a Barloam, un comerciante que viajaba con su escolta Fegorn, un rudo bárbaro, y partió raudo al alba hacia quien sabe dónde. Los caminos y decisiones de los héroes son un misterio. La tormenta no bajaba de intensidad y por el día seguimos en la posada. El ogro bebía y bebía, seguía pálido, contaba como el herrero de Hirot forjo un hacha para él y perdió una fortuna a los dados con la bárbara. Justo al caer la noche el arquero regreso. Parecía más feliz y amable, sobre todo conmigo ya que incluso me invito a una jarra de vino. Fenyek conto una bonita historia de la Torre de la Estrella, sus misterios y tesoros, y tras ello todos nos retiramos a las habitaciones salvo Dakeyras, que relevo a la hija mayor de Koldra, Melga, a hacer la guardia de la muralla que suele hacer ella. Cuando ya estaba en mi habitación afinando el laúd, y la lluvia repiqueteaba incesante en el tejado y las ventanas, y los relámpagos iluminaban toda la estancia la campana de alerta empezó a sonar.

Todo el mundo empezó a correr de un lado para otro. Bajamos todos a la puerta de la posada, hacia el patio interior. Una tribu de trasgos estaba atacando la posada. Eran decenas. A mi derecha veía como llovían flechas de fuego que gracias a los dioses y a la tormenta no consiguieron su propósito. Con escalas los trasgos escalaban la muralla. Desde arriba en la muralla el arquero intentaba contener, sin mucho éxito, con flechas a los que intentaban tiran el portón de la muralla. Heavy y Fenyek subieron a flanquear a Dakeyras y a contener a los trasgos que con las escalas habían conseguido atravesar la muralla. En el patio Fegorn, y Tandrag contenía a los que habían alcanzado el mismo en el flanco del templete y Magdala a los que lo habían hecho por la zona de los establos. La lluvia seguía cayendo con fuerza y los relámpagos iluminaban la escena cada rato. Un humo antinatural rojo acompañado de un incesante canturreo invadía el aire. Los trasgos asaltantes parecían fuera de sí. Arriba en la muralla las flechas de Dakeyras erraban una tras otra, Heavy solo podía contener a duras penas a los de su lado y solo Fenyek luchaba con la fiereza de los asaltantes y, a pesar de las heridas recibidas, los trasgos caían muertos a sus pies. En el patio la cosa estaba mejor ya que entre Fegorn, Tandrag y Magdala acabaron con los trasgos enloquecidos que habían asaltado la muralla…. Y de repente los trasgos se retiraron.

Tizonero carraspeo y miro pícaramente a Bogdan.  – Mi señor, tengo la garganta seca. Tal vez si quiere saber cómo sigue la historia ayudaría a aclarármela una jarra de vino. – Bogdan realmente estaba curioso con la historia y asintió gustoso. El trovador bebió un vaso de un trago, se aclaró la voz, y cuando se aseguró de que había creado la expectación adecuada prosiguió.



Tras la retirada de los goblin y aun bajo la tormenta una pequeña calma llego a la posada. Tandrag estaba herido y Fenyek también. Los trasgos corrían hacia el bosque con hachas para preparar una segunda oleada, pero uno de ellos escalo sigilosamente la muralla. Dakeyras y Fenyek lo interrogaron. Su nombre Shuggludd. Conto que su tribu había sido encantada por un brujo llamado Ashfaru, que a raíz de una poción que hacía en un caldero nublaba la mente a sus congéneres. Ashfaru iba acompañado por Hojanocturna, una antigua caballera corrupta que parecía quien lideraba el ataque. Desde la muralla a unos cientos de metros se podía ver como el brujo volvía a preparar en el caldero la poción y Hojanocturna preparaba de nuevo el asalto con escalas y un ariete.

Dakeyras y Fenyek descendieron sigilosamente la muralla con el objetivo de acabar con el brujo, mientras el resto nos preparamos para aguantar el asedio de la tribu.

Antes Hojanocturna y el brujo solicitaron la rendición y pidieron las aguas del manantial que al parecer en tiempos remotos tenían poderes sanadores. La respuesta no fue la que ellos querían.

Hojanocturna dio la orden y los trasgos cargaron contra la puerta, pero para su sorpresa nosotros las abrimos creando confusión entre ellos, mientras Magdala, Havey, Fegorn y Koldra la aprovechaban para ir acabando con los trasgos enloquecidos.

Mientras fuera Dakeyras y Fenyek, sigilosos como sombras entre la tormenta acechaban al brujo. Una flecha de Dakeyras atravesó el cuello de Ashfaru y Feyenk solo tuvo que apuñalarlo en su último suspiro y derramar el contenido del caldero.

En el patio mientras, Hojanocturna se abrió paso entre los trasgos esgrimiendo un espadón negro como la noche, llamado Regalo Oscuro, del que se desprendía muerte y miedo. Magdala y Heavy la hicieron frente, pero resultó ser un rival temible. El espadón cantaba una tenue melodía de muerte y el intercambio de golpes se inclinaba de parte de su portadora llegando un golpe que derribo a Magdala, dejándola al borde de la muerte. Heavy cargo contra Hojanocturna con su gran hacha de doble hoja y de un fuerte golpe separo la cabeza de la oscura caballera de su cuerpo.

En ese momento, y ya sin la nube que bullía del caldero del brujo, Shuggludd hizo entrar en razón a su gente y tras agradecer la ayuda recibida volvieron a su hogar en Davokar, siendo, eso sí, la mitad de los que partieron...

La malherida bruja pudo reconocer que el causante de todo pudo haber sido el caldero que resultó ser el mítico Caldero de Barrvalg perteneciente a las brujas de Davokar.

Y así fue como junto a los Héroes de Hirot pude salir victorioso al Asedio del Corazón de Jakad. Tizonero hizo una exagerada reverencia al público que le había escuchado. Bogdan sonreía. – Realmente ha sido una buena historia, y ahora me gustaría retirarme a dormir. Posadera que no le falte de comer ni de beber al trovador. - Bogdan se levantó y estrecho la mano de Tizonero en la que le dejo un talero y una inmensa sonrisa y aun cuentan por las posadas que tardó una semana en poder quitársela con el consiguiente dolor de mandíbula de los siguientes días.
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LARGO EPÍLOGO:

Dakeyras, llamó a la puerta de la habitación de Magdala. Llevaba una botella de licor que acababa de coger de la cocina. –“Como van tus heridas?”-  No esperaba respuesta. Le ofreció un trago a la bárbara. –“Veras, no me interesa lo mas mínimo ese endemoniado caldero, pero si un favor de las brujas. Soy fugitivo de Yndaros. Allí un señor del crimen me persigue. Mi vida me importa un cuerno, pero no la de mi familia. No sé que medios es capaz de lanzar contra mí Maximiliam, pero es poderoso. Creo tener a salvo a mi familia, pero no sé cuánto tiempo, es más, no pienso esperar a que me encuentre. Cuando pueda seré yo quien vaya a buscarlo, pero para eso necesito aliados y el Cabildo de las brujas de Karvosti serian de gran ayuda. Solo pido que intercedas por mí con ellas, que me ayuden una sola vez cuando más lo necesite”-.

El ladrón dio un largo trago de licor.

- “Por lo demás puedes hacer con el caldero lo q quieras”-. Sin esperar respuesta de la bruja empezó a irse de la habitación. –“Por cierto, mi habitación es la del fondo, dejaré la puerta abierta, no lo tendrás muy difícil si me quieres asesinar”- hacía referencia a unas amenazas veladas cuando hablaron sobre el caldero el día anterior... Dedicándola una sonrisa triste y algo cínica encaró el pasillo.

La bruja por fin contestó: - “El poder de las brujas emana de la vida, no de la muerte, y la influencia que ejercemos no alcanza mucho más allá de las poblaciones bárbaras que nos escuchan... por lo tanto no podemos proteger a tu familia de ese tal Maximilian, y atentaríamos contra la naturaleza si ordenásemos su muerte”-. Continuó, - “No obstante te digo: acompáñame a ver a la Huldra, con tu familia, planta tú mismo el caldero a sus pies y ofrécete a servirla a cambio de protección para tu familia y ella os acogerá a todos y jamás volverás a vivir con miedo”-.

Dakeyras se detuvo en el umbral de la puerta, y volvió a dar un trago a la botella. – “Bien, dejare el caldero”-.

- “Sabía decisión”- en realidad, Magdala, pensaba como exprimir las habilidades de Dakeyras en favor de su facción.

- “Bien, te acompañare a Karvosti, allí dejaremos el caldero a los pies de la bruja. Pero mi familia se queda allí donde esta. Solo quiero tener la palabra de las brujas de que están en deuda conmigo y mi familia.”- El ambrio se dio la vuelta y se acercó a la bruja. –“Viste que soy un hombre de palabra. Cuando cierro un pacto no lo rompo”- le tendió el brazo –“Espero que no lo hagas tú, o serás tú la que deberá dormir con los ojos abiertos”- volvió a sonreír irónicamente, pero esta vez la sonrisa no llevaba tristeza.

- “Si no va tu familia no la pueden proteger. No tiene gente en todas partes, en lo que es el nuevo reino de Ambria es apenas una red de informantes”-. Magdala se resistía a cerrar el trato.

- “Ya veré como negocio con ellas, eso ya es cuenta mía. Nuestro trato es que me lleves ante ellas y hables bien de mí. Eso es todo. Y ahora... ¿qué le ofrecemos a Fenyek? El caldero es suyo también. Tal vez nos pueda ser de ayuda en el viaje...”-.

Magdala sonrió enigmática, - “Deja eso de mi cuenta... jugaré con su codicia y el ansia de aventuras...”-.

- “Gracias Magdala. Recupérate de esas heridas. Yo me encargo de buscar como transportar el caldero hasta allí”-. Volvió a extender el brazo, mirando su propia mano, como insistiendo en que debía cerrar así el trato... Por fin la bruja, despacio, extendió su brazo derecho, se cogieron con fuerza del antebrazo y lo estrecharon a la vez que agitaban los brazos levemente, arriba y abajo... trato cerrado...

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Heavy llegó a la granja de la familia ambria que le criaron... a pocas horas de Fuerte Espina. El padre de familia estaba ordeñando a una de sus vacas. Heavy se acercó con todo el sigilo del que fue capaz. Aun así, el granjero se giró. – “¡Heavy!, por Pryos”-, el ogro fue directo al grano, - “Amigo, te traigo esta gran hacha, defiende con él a tu familia y prospera”-, el granjero sopesó en enorme hacha, - “Pero Heavy, quizá lo necesites”-.

- “Ahora tengo otra...”- Heavy se alejó sin volver la vista, ahora tenía otra, más poderosa, más oscura... otra que hacía a su alma anhelar la oscuridad de Davokar, un oscuro se reflejaba en su mirada...

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Y hasta aquí el rolato de esta sesión con Symbaroum Salvaje, la siguiente misión va a ser una visita a Karvosti que surgió por el propio devenir de la aventura y las relaciones entre los personajes con respecto a uno de los objetos encontrados en la misma.

En otro orden de cosas, vamos a intentar jugar y continuar la campaña por Roll20, para complementar las partidas en mesa (aproximadamente una cada 15 días), parece que está gustando y queremos subir el ritmo de juego, pero con familias y compromisos varios, la única manera en jugar on-line, así que ya veremos que tal nos va...

Por cierto, los héroes de los jugadores en su estado actual:



Marcados saludos.-

jueves, 6 de junio de 2019

Lo que trajo el Lago Ebel



Buenas,

Octava aventura a Symbaroum Salvaje, esta vez dirigida por Óscar, tras jugarla me dijo que se la había bajado y que se titulaba “Lo que trajo el Lago Ebel”, así pues, una vez ya jugada, busqué y se trata de una aventura subida al blog https://decenasdemundos.com/
Así pues, si vas a jugar “Lo que trajo el Lago Ebel” no sigas leyendo, contiene SPOILERS, obviamente...

El “rolato” está narrado desde el punto de vista de Sven el Dorado, el bárbaro errante del clan Vajvod.


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PRÓLOGO

«... atormentado,
el Maldito ruge de
agonía. Él, a quien
en vez de vida eterna
se le concedió una
muerte sin fin. Él,
Hinja, cuyos gritos de
dolor se propagan por
Davokar cada vez que
las aguas de su vida
se tornan vapor».

PRÓLOGO II

El prisionero levantó la vista ante la visita. El ruido del festejo del gran salón había parado hace poco, ya debía ser hora de dormir. Pero Jarl Borg no podía dormir, la rabia y la impotencia le consumían. Las dos figuras embozadas que habían ido a la celda improvisada hablaron: «Señor, no se preocupe, nos vamos de aquí, esta sucia gente no merece más de sus preocupaciones. Al amanecer ya estaremos lejos...».

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EN “EL REPOSO DE LA COSTURERA” (FUERTE ESPINA):

¿Qué quieres que te cuente lo que nos encontramos en el Lago Ebel? Jajajaja, es una buena historia, pero empieza antes, al noroeste de allí, cuando aún viajaba solo. Tras peregrinar días por los yermos de Nueva Berendoria por fin di con Hirot la aldea independiente cuya maldición y bestia habían llegado a mis oídos. Acudía allí para acabar con la bestia y que los escaldos cantaran mis gestas. Pero cuál fue mi sorpresa, apenas dos noches antes, un variopinto grupo había acabado con la maldición de Hirot, y, es más, había hecho que el pueblo se sublevara, levantado por las trampas y tejemanejes de su anterior cacique, Jarl Borg.

Así pues, llegué a un poblado en fiesta, esa noche las puertas del Gran Salón estaban abiertas para todos, correría la sidra, cerveza e hidromiel. Era hora de celebrar a su nuevo cacique, Broegan Haverson y el fin de los días oscuros. Allí acudí dispuesto a conocer a los héroes que me habían arrebatado la gloria. Además, habiendo brujas y magos, quizá alguien podría darme una pista sobre mis raros sueños.

He de decir que la fiesta estuvo bien. Conocí a los héroes de Hirot y a un trocalengo y una bárbara del clan Godinja que iban siempre juntos, Eryos y Ashara, también rondaba por ahí un lugareño, Eorlum, valiente y decidido a tenor de sus palabras y sus actos. He de decir que tras presentarnos y gritar a los cuatro vientos nuestras glorias, la que más me sorprendió fue Magdala, una hembra fuerte y dura, con ademanes de bruja y una voluntad de hierro. Podría ser una digna madre para mis hijos jajajajajaja. El caso es que los dioses quisieron que acabara la noche borracho perdido y con una lugareña entre mis brazos, durmiendo en un lateral del salón común.

Antes del amanecer gritos me despertaron y me sacudí de encima a la lugareña cuyos prietos pechos me servían de acomodo. Pronto nos reunimos un grupo de madrugadores pues las noticias no podían ser peores: Jarl Borg había sido liberado por un par de disidentes y escapaban prestos en tres caballos.

Había que hacer una batida, no podían escapar. Quizá la gloria de la que había sido privado por mí retraso en llegar a Hirot sería recompensada decapitando a Jarl Borg, del que se decía que era un gran guerrero con sangre de los clanes en sus venas. El grupo se conformó con Eryos, Ashara, Eorlum, Magdala, Orlan de Daar (el resto de los héroes de Hirot no podían partir con garantías, un ogro estaba muy herido, un trasgo no solo estaba herido él, sino su jabalí al que dormía abrazado, había un mago ambrio que parecía agotado y consumido por vencer arcanamente a un espíritu guardián, y un arquero sombrío no quiso partir con nosotros, de hecho, parecía elusivo y distante en la fiesta, como pensando en otras cosas) y yo mismo.

Ashara y Eryos demostraron su pericia rastreando, los fugitivos partieron hacia el este, raudos con sus caballos. Iban más rápido que nosotros, pero se tendrían que parar y descansar, y nosotros íbamos empujados por la sed de gloria y venganza.



Tres días después tuvimos un encontronazo con bandidos, un grupo más numeroso que nosotros, algunos de ellos llevaban ropas por encima de su rango, con el símbolo de Jarl Borg, un lobo en sable aullando en campo sinople. Pareciera que habían atacado a Jarl Borg y sus hombres y se hubieran hecho con parte de su equipo... en cualquier caso nos rodearon y atacaron a distancia con sus arcos curvos. He decir que nos defendimos bien, pese a la inferioridad. La sorpresa hizo que uno de ellos me metiera cuatro dedos de acero en un costado, pero respondí atravesándole el pecho con mi zurda, mientras cargaba hacía el que había derribado a un compañero a mí diestra, le decapité... miré al compañero caído, era el caballero pansar ambrio, Orlan. Un tajo, casi con más suerte que habilidad, le había cercenado un lateral del cuello, solo pude ver como intentaba en vano contener la ingente cantidad de sangre que salía a borbotones... no duro ni diez latidos...

Acabamos con todos los asaltantes, yo maté a otro, mientras no sé muy bien quién me decía que le dejara vivo para interrogarle... no te puedes fiar de las palabras de un bandido y ya metidos en refriega no suelo pensar ni escuchar mucho jajajajajaja. Hicimos un montón con los cadáveres, yo me hice con una espada de reserva, eran buenos aceros para portadores tan indignos. Acto seguido quemamos los cadáveres, la mitad del grupo decía que sí, la otra mitad que no... pero es mejor prenderles fuego, nunca se sabe que se puede levantar tan cerca de los páramos.

Pronto los rastreadores del grupo dieron con las huellas, ahora Jarl Borg iba solo, y al parecer a pía, cansado y herido... la cacería se acercaba.

El rastro llegaba al río Eblis, los días ya pesaban en nuestros hombros y piernas. El rastro giraba al sur, siguiendo el río hacía su nacimiento en el Lago Ebel, así pues, lo seguimos.

Tras un par de días de marcha comenzamos a entrar en una tierra marchita y maldita, los frutos que daba la tierra no eran buenos, e incluso la caza parecía mala, con la carne como putrefacta, el río arrastraba algunos peces muertos hacía el norte... algunos granjeros y pescadores a los que preguntamos por Jarl Borg no nos pudieron ayudar a ese respecto, pero sí confirmando nuestras sospechas, la tierra estaba maldita, una maldición llevaba instalada en el poblado y sus alrededores más de un año, e incluso los Mantos Negros, pese a sus avances no conseguían eliminar la maldición de la tierra.

El pequeño poblado se llamaba Osdari, una villa, residencia veraniega de la Duquesa Esmerelda, aunque, al parecer, hacía tiempo que no aparecía por allí, y su mansión veraniega vigilaba la pequeña villa, desde lo alto, a orillas del Ebel. Buscamos la taberna, la única que había en el pequeño villorrio, estaba regida por dos hermanos trasgos, Biskitt y Tesnich (uno de ellos sin legua, amputada por hablar de más, supongo). La comida, muy especiada para matar el sabor a podrido, solo la probamos Magdala y yo. Pregunté al que parecía el jefe de la taberna si había visto a Jarl Borg, apenas me dijo nada cuando volví a nuestra mesa rápido, Magdala y Eryos estaban enfrascados en una discusión con el Ylvari oficial manto negro y sus dos hombres. La mirada de Magdala es hielo, pero por el dios águila de un solo ojo que sus entrañas son fuego, ya que en breves segundos estaba peleando con los mantos negros... Eryos la ayudaba, así que también intervine. Estampe un cuenco de estofado que había comido en la cabeza de uno de ellos, dejándole inconsciente. El líder de los mantos había hecho que el cordaje de las lámparas cobrará vida y atrapara a Eryos, pero el trocalengo se liberó y la lucha se recrudeció, hasta que por la puerta apareció un bárbaro enorme con un buen número de guardias. Se trataba de Koth, capitán de la guardia de la residencia de la duquesa y del pueblo por extensión. Al parecer también era amigo de Ylvari, ya que no hizo caso a lo que Magdala y yo argumentamos (ella con lisonjas y mentiras, tratando de parecer desamparada), ese Koth no siente la sangre de los clanes en sus aguadas venas... así que nos instó a pasar la noche y partir con las primeras luces del día siguiente. Le daba igual que viniéramos en busca de un prófugo y que pudiéramos, dado el caso, ayudar con la maldición del pueblo.



Casi todos mal dormimos en el suelo común de la taberna, pero Eryos y Eorlum acudieron a la iglesia de Prios, llevada por Irathi una sacerdotisa. El trocalengo se las apañó para que la sacerdotisa le “contratara” para investigar la maldición, mientras Eorlum vagando por la iglesia encontró las cadenas y grilletes de Jarl Borg. Irathi confesó que sí, ayudó al preso, ya que parecía cansado y necesitar ayuda, al igual que hacía con nosotros, cuando también parecía que la necesitábamos.

Y justo así lo hizo, ya que cuando Koth se disponía a echarnos del pueblo (o intentar darnos una paliza) le convenció para que nos dejara investigar la maldición con calma. Y así hicimos, dejando aparcado, de momento, la persecución de Jarl Borg (aunque sabíamos que andaba por las cercanías). Investigamos un poco la situación:
Hace casi dos años, un grupo de pescadores (Ben, Joe y Tenrie) encontró una estatua en el Lago Ebel. La corriente había arrastrado hasta allí un cadáver, con marcas por todo su cuerpo, manchas negras que cubrían su piel. Lo llevaron a la sacerdotisa Irathi, para que dispusiera del cuerpo, que descansó por fin en una pira funeraria. Eso sí, la estatua había desaparecido... Durante el siguiente año, el infortunio azotó a la pequeña villa de Osdari, y cosechas se echaron a perder completamente, con varios nacimientos abortados, e, incluso la caza y pesca solo otorgaba carne podrida.
Fue entonces cuando llegó el Manto Negro Ylvari a desentrañar la maldición sobre el pueblo, descubrió que la fuente era la granja de Ben, un pescador y granjero, con el que la maldición había sido especialmente cruel, matando a toda su familia, y la hizo quemar.

Así pues, decidimos acudir a la granja de Ben, prescindiendo de hablar con él, ya que todo el mundo nos lo describía como un alma en pena, vagando por el pueblo. Cuando nos acercamos a la granja quemada, señalizada (señales de la iglesia de Prios con cadenas y calaveras como que el sitio estaba maldito) y purgada por los mantos negros nos encontramos con una viajera, una tal Lynae, una trocalenga bárbara, al parecer con tanto de bruja como de exploradora... también investigaba la maldición, así que decidimos investigar juntos.

Y nos recibieron saetas en la granja, los tres mantos negros nos emboscaban y atacaban, ahora con armas, malditos ambrios... luchamos y por mucho que digan que estos cazabrujas son élite entre los ambrios, acabamos rápido con ellos... pero no sé, había algo en su mirada, como perdida, vaga, distante... además los tres tenían una especie de runa tatuada en la nuca... sospechoso...

La purga de la granja había sido metódica, pero logramos encontrar un pasadizo, desde el sótano de la granja llevaba a un pequeño muelle del lago, con un pequeño altar, a los dioses oscuros y malditos...

En el embarcadero había una barca, así que nos decidimos a investigar una pequeña isla del lago a donde apuntaba todo... nos turnamos remando, la niebla de la mañana no se había ido del lago y el ambiente estaba enrarecido... el chapotear de los remos y los peces muertos enrarecían aún más la escena... cuando vimos la isla, y en ella un altar en el que descansaba una figura de madera. Un encapuchado salmodiaba daga en mano, mientras atado a la enorme piedra de atrás Jarl Borg contemplaba la escena, estupefacto y con pánico en su mirar.

La barca comenzó a temblar, las aguas se agitaban, pero dio tiempo para que Eryos y Ashara disparasen sus flechas al encapuchado, matándole, no antes de que este a su vez matara al encadenado Jarl Borg. Nos tiramos al agua y nadamos prestos a la isla. Parecía que algo tiraba de nosotros para el fondo, pero todos salimos rápidamente, aunque la trocalenga Lynae tardó algo más, y al salir algo era distinto en ella... parecía como más animal... sus boca más cruel y bestial...



El caso es que levitando, donde antes estaba nuestra barca, apareció una abominación, un ser de humo y niebla, con tentáculos y dos cabezas huesudas, los zarcillos de niebla nos atacaron y algunos se refugiaron tras el altar. La criatura recibió algunos flechazos como si nada, apenas la atravesaban... Pero, que los dioses bendigan a Eorulm, este partió la figura de madera de un seco golpe contra el altar, y la criatura demoniaca pareció fluctuar y volverse “solida”... ahí lo vi claro y cargué chapoteando en la orilla de la isla, de un golpe revente uno de los cráneos, saltando trozos de hueso... Escuché un grito a mi izquierda, Magadala cargaba también con su magnífica hacha, saltó, pero erro el golpe... un par de flechas volaron, pero fue la espada de mi diestra la que reventó el otro cráneo... me giré a Magdala y el fuego que ardía en mis entrañas me impulsó a besar en la boca a la bruja. Jajajaja, el rodillazo y el codazo mereció la pena...

Luego averiguamos que el encapuchado era Ben, que había pactado con las fuerzas oscuras, volviéndose un hechicero, siendo él mismo el que sacrificó a su familia... volvimos a Osdari, donde nos recibieron como héroes, hasta Koth parecía haber salido del embrujo de la maldición... la comida del pueblo empezó a mejorar, espero que les vaya bien, ya que nosotros partimos hacía Hirot, llevando las nuevas de la muerte de Jarl Borg, y de Orlan...
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EPÍLOGO:

Tras una semana de periplo los héroes volvieron a Hirot, donde no se celebró la muerte de Jarl Borg, ya que estaba teñida por la muerte de Orlan de la Casa Daar, que había dejado a su prometida Morgan con el corazón roto... el que hubiera sido su suegro, el nuevo cacique Broegan ofició un panegírico al antiguo pansar... Los héroes, al menos, pudieron disfrutar de las comodidades del Gran Salón, aunque todos comenzaron a sopesar la vuelta a Fuerte Espina...
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Y hasta aquí el rolato de esta sesión con Symbaroum Salvaje, ahora tenemos a un buen número de héroes en la aldea independiente de Hirot, pero, con la muerte de Orlan que hasta se había prometido con Morgan, ya comienzan a hablar de regresar a Fuerte Espina, donde el misterio del a Corona de Cobre aun pende sobre sus cabezas...

Y como fin los héroes de los jugadores en su estado actual:



Marcados saludos.-