Aventuras en la Marca del Este, un retroclón español de la caja básica de D&D.

El Clan del Lobo Gris, aventureros proscritos, los últimos de su clan.

Estas son las crónicas de nuestras aventuras, con este magnífico sistema.

lunes, 6 de mayo de 2019

La Perdición de los Reyes Bárbaros, Parte 1


Buenas,

Y otra más, continuamos con la campaña de Symbaroum Salvaje y sus rolatos personalizados, en esta ocasión la primera parte de la aventura “La Perdición de los Reyes Bárbaros”. En principio creí que íbamos a acabarla en una sesión, pero como siempre nos liamos con mil cosas y las partidas tienden al infinito...

En este caso el “rolato” lo hace el personaje nuevo (que suple al primer caído Kvarek), Dakeyras, un ladrón/arquero que va a venir muy bien al grupo.

Por cierto, si vas a jugar “La Perdición de los Reyes Bárbaros” de Clásicos del Mazmorreo no sigas leyendo esto ni de coña, contiene SPOILERS, obviamente...

... ... ...

PRÓLOGO

Los tres ladrones embozados, Kej, Stein e Ilham, embozados y protegidos por la noche, estudiaban los glifos serpentinos de la puerta, ávidos y expectantes. Stein al final descifró la forma de entrar sin despertar al espíritu guardián... Les había costado mucho reunir el valor para acudir al túmulo. Sus compañeros en “Las Tres Ratas” en Hirot se arrepentirían de haberse reído de ellos. Con temor y resolución comenzaron a avanzar por el oscuro pasillo...
[...]
La cámara avanza rápidamente por el pasillo dejando a ambos lados puertas y pasillos, cuando llega a una oscura sala, en la que un par de ojos rojos se iluminan y suena un leve gruñido ultraterreno.
... ... ...


Hace una semana que dejamos Fuerte Espina. Viajamos hacia el oeste, hacia el Túmulo de Ulfheonar guiados por un viejo mapa de la Ordo que Fenyek el  trasgo del grupo tenía en su poder.

Estamos preparando el campamento. Magdala, la bruja bárbara, la única que fue capaz de verme en la oscuridad del callejón de Fuerte Espina cuando me uní al grupo que venció al "Desollador", se ha adentrado en el bosque en solitario. Tras un rato ha vuelto y ha mantenido una conversación con Bartelom, un mago de la Ordo que desprende un olor fétido. Junto al resto del grupo, Orlan, un noble caballero y Heavy un gigantesco ogro termino de preparar el campamento. Antes de dormir quiero desplumarle algunas monedas al ogro jugando a los dados. Espero llegar pronto al túmulo y encontrar fortuna. Tan pronto como pueda seguiré escribiéndote mi dulce Valeria.

[...]

Ha pasado otra semana. Hemos llegado al poblado de Hirot. Es un lugar extraño y triste. Llegamos al anochecer, pero poco antes de llegar entre la niebla nos encontramos como una turba de campesinos acompañados de seis jinetes llevan amordazada a una joven. Orlan intervino a favor de la joven, cuyo nombre es Morgan, y Heavy, ejerciendo algún tipo de influencia sobre el populacho, convencen a la turba que dejen a la joven a su cuidado tras descubrir que pretendían sacrificarla a una bestia para el bienestar del poblado.



Morgan, aun asustada, nos contó que el pueblo de Hirot está bajo una maldición. Desde hace unos meses, cada 3 noches y a través de un sorteo, se sacrifica a una persona a la bestia en una especie de altar a las afueras del pueblo. De no ser así la bestia regresa cada noche al poblado para saciarse llevando a cabo una masacre. Morgan nos indica el lugar del sacrificio, unos antiguos menhires. Heavy propone ocupar el lugar de la muchacha, para que cuando llegue la bestia podamos acabar con ella y así con el fin de la maldición de Hirot.

Colocamos al ogro atado a los menhires, Orlan, acechaba desde detrás del improvisado altar, mientras el resto del grupo aprovechamos la vegetación, la niebla y la noche para acechar a la bestia cuando aparezca. Quedé al cuidado de Morgan. Tras una breve espera, un demonio mitad lobo, mitad ave, sin alas, pero con cola reptiliana apareció para cobrarse su ofrenda.

Orlan, tras el monolito, invocó fuerzas arcanas en el filo de su espada para acabar con la bestia, Magdala rezaba a las fuerzas de la naturaleza que la ayudasen a acabar con el engendro obteniendo la resistencia de las rocas que nos rodeaban. Heavy desenterró su espada de la tierra y liberándose de las falsas ataduras cargó contra el demonio, Fenyek, cargó, también, valerosamente junto con su jabalí, a la vez que el Bartelom descargaba poderes arcanos sobre el demonio. Desde la espesura una de mis flechas, que hubiera matado al más terrible guerrero, apenas hirió a la bestia de Hirot. En breves instantes el demonio había estampado sobre los menhires al jabalí y herido seriamente al trasgo. Las flechas apenas le hacían nada y el poder arcano del mago no parecía ser suficiente. Orlan, presa del nerviosismo, veía como su espada se le escurría de las manos, yendo a caer lejos de él en el campo de batalla... pero tras varios golpes recibidos por la bestia, Magdala asesto el golpe definitivo ante el cual todos vimos como el demonio se desvanecía en humo negro ante la alegría y sorpresa de todos.

Tras cruzar las puertas del amurallado poblado de Hirot, nos encontramos que la gente seguía apesadumbrada y triste, aceptando que su destino estaba ligado al de la bestia, sin esperanzas. Cuánto me alegro de que no hayas contemplado tal desesperanza amor mío, incluso trate de levantar el ánimo del pueblo vociferando estúpidamente que habíamos acabado con la maldición, pero fue en vano. En la plaza del pueblo seguía la tenebrosa urna del sorteo, y un sacerdote de Prios pregonaba a los cuatro vientos que solo el arrepentimiento de los pecadores acabaría con la maldición. Con esta atmósfera de desesperanza Nothan el Joven, líder de la guardia, nos condujo al Gran Salón ante la presencia del cacique de la aldea, Jarl Borj. Allí nos recibió con honores, pero escéptico de que hubiésemos liberado al poblado, bajo la influencia de su consejero, Syle-Ru, una especie de brujo, del que Bartelom tiene la certeza de que la corrupción ahonda en él, aunque tras llevar dos semanas oliéndolo, no se quién estaría más corrupto de los dos. El brujo asegura que más muertes tendrán lugar en Hirot ya que solo hemos logrado enfadar a la bestia, privándola de su sacrificio.



El grupo ha decidido aceptar la hospitalidad y agradecimiento del padre de Morgan, Broegan “el Oso” e ir a celebrar a su posada, “La Lanza Lobera”, a la vez que atienden a la moribunda jabalí de Fenyek, realmente es increíble el apego que la tiene el trasgo. Yo me he quedado en el gran salón, desde donde he aprovechado para seguir escribiéndote mientras escucho los gemidos de Magdala disfrutando de los placeres carnales con un miembro de la guardia del Jarl. Duerme Valeria, y no dejes de hablar de mí a la pequeña Aela.

[...]

Hemos empezado a sospechar que tal vez estemos equivocados, y tras la entrevista que hemos tenido Orlan y yo con el sacerdote de Prios, Beacom, y Bartelom y Magdala con una vieja viuda llamada Ymae que parece ser una antigua bruja a la que temen en el pueblo y que el rastreo de huellas cerca de los menhires donde anoche tuvimos el encuentro con la Bestia de Hirot llevado a cabo por Fenyek y Heavy  no ha dejado nada claro, decimos que tenemos tres alternativas:

A la bestia solo se la derrotaría inmovilizándola antes de matarla, para lo cual se necesitaría el hacha de Ulfheonar, la fuerza bruta o una red que la bruja del pueblo es capaz de tejer con paja, fuego y caballos de muertos, pero para lo cual pide en matrimonio a uno de nosotros.

No temas mi querida Valeria, ni por asomo me comprometería con la más bella de las ninfas, menos aun con una vieja desdentada.

Tras intentar convencer a Fenyek y a Heavy, incluso proponerlo a una partida de dados (no era la mejor idea ya el ogro después de enseñarle en estas dos semanas me había ganado todas las manos) nadie acepto. Orlan de hecho creo que está tras los pasos de Morgan.

Discutíamos la tercera opción, introducirnos en unas antiguas ruinas cerca del poblado, el Túmulo de Ulfheonar (nuestro primer y ahora olvidado objetivo), y conseguir un antiguo hacha, la cual atraparía y después exterminaría definitivamente a la bestia, cuando, tal y como el pueblo de Hirot temía, el demonio volvió a atacar esa noche de nuevo el poblado realizando una masacre y escapando posteriormente a la oscuridad. Cinco son los muertos que se ha cobrado la bestia, y gracias a que Heavy salvó a una niña de una de las chozas incendiada en el ataque...

Tras ello Jarl Borg nos ha responsabilizado de este ataque, culpándonos de las cinco muertes, por solo salvar una vida, Morgan. Mañana partiremos al alba hacia el túmulo. Las miradas ya no nos son dadas con aprecio, y aun así Broegan nos facilita viandas para la expedición y plantas curativas de parte del herborista.

[...]

Hemos partido muy temprano, pero anoche tuve tiempo se investigar la urna que preside la plaza central del pueblo con los nombres de todos los habitantes y desde donde se sacaba el nombre del condenado. Parecían estar todos, pero lo más curioso es que dentro de la urna había otra pequeña caja, de la cual no logro saber cuál es su función, pero en la cual introduje el nombre del Jarl Borj. No sé de qué manera con ello intercedí en el futuro sorteo si este da lugar a celebrarse.

Cuando hemos llegado al túmulo nos hemos encontrado que la puerta estaba sellada con una piedra circular, a la cual se llegaba a través de un estanque donde había multitud de ofrendas decrepitas. No he cogido ninguna después de escuchar el consejo de Orlan, quizá estén malditas. Una vez que Orlan, Heavy y Fenyek han logrado mover la roca que daba acceso a la cripta, un espíritu del agua con forma de una gran serpiente que parecía protegerla nos sorprendió. Las espadas y las flechas eran inútiles, y si no es por Bartelom y su magia tal vez ese espíritu habría acabado con nosotros. Ese mago me pone los pelos de punta, ojalá nunca tengas que llegar a olerlo, pero he de reconocer que si no es por su magia tal vez no hubiésemos superado al espíritu guardián. Espero que el esfuerzo que realizó no aumente su nauseabundo olor.

Como ves mi amor, me dispongo a adentrarme en el Túmulo de Ulfheonar, del que espero salir con vida y fortuna, para poder reunirme contigo y Aela en breve.


Si no saliese del mismo y alguien encuentra este escrito espero que te lo haga llegar y te diga que vosotras sois lo que me da el valor para enfrentarme a los horrores que me puedan esperar en el túmulo.

Dakeyras.

... ... ...

EPÍLOGO:

«…y no cesará la
búsqueda de la oculta
Ambal Seba, donde
la verdad se escribe
con oro, donde las
llaves del poder
primigenio están
grabadas en círculos
y círculos alrededor
de trece columnas.
Pero eterna es la
niebla. Y ni siquiera
Fofar el Destructor
puede levantar el
velo sobre un valle
que no existe».
... ... ...

Y hasta aquí el rolato de esta sexta sesión con Symbaroum Salvaje, parece que está cuajando y apetece seguir (ideas y aventuras hay por lo menos hasta para 12 sesiones). Ahora, como de costumbre, adjunto los personajes jugadores de Symbaroum Salvaje en su actual estado, justo tras jugar esta partida:



Marcados saludos.-

jueves, 18 de abril de 2019

La Marca de la Bestia, Parte 2


Buenas,

Seguimos con la campaña de Symbaroum Salvaje y los rolatos personalizados, en esta ocasión la segunda parte de la aventura de investigación “La Marca de la Bestia”.

Este “rolato” nos llega desde el punto de vista del trasgo Fenyek (primer narrador que repite), como no jugó la primera parte de esta aventura, a él y a su PJ se les resumió todo en la posada, contándole todo lo averiguado por los personajes, y fuera de partida, lo sospechado por los jugadores.

Como ya dije en la entrada anterior, si vas a jugar “La Corona de Cobre” no sigas leyendo esto, o te comerás SPOILERS del tamaño de Davokar...

... ... ...

PRÓLOGO

«... y el caldero de la
madre troll Vouax,
recubierto por las
palabras del tejedor,
untado con la grasa de
los guardianes, cayó
en el abismo, cayó en el
olvido. Y puede que ni
el calor del fuego ni la
oscuridad del Abismo
sean capaces de volver
a calentar la marmita
donde bullía la perdición
de todos nosotros».

La ceniza empieza a llover sobre nuestras cabezas, mientras las llamas de la pira iluminan la noche y hacen danzar las sombras sobre los rostros de mis compañeros. Y entre esas sombras puedo ver algunas lágrimas, muestra de dolor por nuestra pérdida.

Trataré de hacer justicia a ese dolor.

Cuando llegamos a Fuerte Espina dejé a mis compañeros para visitar a mi familia en Karabbadokk. Tenía que llevar la dolorosa noticia de la muerte de primo. Visitar a todos mis parientes, la ceremonia fúnebre, consolar a la atribulada viuda y tener una juerga con mi vieja pandilla, me ocupó todo el día y la noche.

Al amanecer partí con Kverula para dirigirme al encuentro de mis compañeros en Fuerte Espina. Por fin cumplía mi sueño y podía entrar en la ciudad de los aventureros. En ese momento pensé que el futuro me deparaba grandes aventuras y riquezas. No sabía que también habría dolor.



Mis compañeros habían encontrado alojamiento en la posada “El Reposo de la Costurera”, menos Bartelom, que prefirió alojarse con sus compañeros del Ordo (para alivio de los demás huéspedes).

Una vez todos reunidos y mientras trasegábamos unas buenas cervezas e hidromiel en abundancia, me pusieron al tanto de sus andanzas.

Desde su llegada a la ciudad se habían visto envueltos en la persecución del “Desollador”, un misterioso asesino que despellejaba a sus víctimas y que tenía aterrorizada la ciudad.
Por lo visto todo empezó con una visita que hicieron a un mago llamado Vernam. El tipo tenía amistad con los elfos y nos quería transmitir un mensaje. Estaba ocupado comiendo y bebiendo, pero creo que mencionaron algo relacionado con los elfos que maté durante nuestro viaje a través de los Titanes. Mientras contaba eso noté que Bartelom me miraba fijamente. No estoy seguro, pero creo que me quería insinuar algo. Ummm, lo mismo no se ha dado cuenta de que me gustan las mozas.

En fin, por lo visto al llegar al hogar del tal Vernam se encontraron que éste había recibido las atenciones del “Desollador”, y bueno así empezó la caza del asesino.

Mis compañeros dedujeron que los asesinatos estaban muy relacionados con una expedición a Davokar la Oscura, que dirigió un tal Gorak y que trajo como trofeo la calavera coronada de un viejo rey. ¿De qué me sonaba esa historia? ¿No era lo mismo que nos contaron Ludo y Belun, los desgraciados hermanos que nos acompañaron en la travesía de los Titanes?

Cuando terminaron de ponerme al día, Bartelom, Orlan y Magdala se fueron a la sede del Ordo. Querían hacer algunas averiguaciones acerca de rituales y hechizos que podían estar relacionados con el “Desollador”. Mientras Heavy, Kvarek y yo nos quedamos en la posada. Tenía que descansar, los funerales trasgo son muy movidos.

Solo volvieron Orlan y Magdala. Bartelom se quedó en el Ordo para estudiar no sé qué cosas de magos (espero que algo que solucione lo de su olor).

La bruja y caballero nos confiaron que en la sede del Ordo habían obtenido pruebas de que el asesino había tomado la apariencia y la identidad del difunto Vernam para llevarse dos tomos de conocimientos místicos, relacionados con la rotura de vínculos mágicos y con tomar la apariencia de otros.

Dedujimos que o bien Gorak o Alahara, su amante trocalengo tenían que ser el “Desollador”, que sus crímenes estaban relacionados con la maldita calavera coronada. Habían asesinado a una elfa para tomar su identidad y llegar hasta Vernam, para a su vez robar la identidad de éste último y poder acceder al Ordo y hacerse con los tomos mágicos.

Esa misma mañana la guardia de la ciudad acudió a buscarnos. Se había producido un nuevo asesinato la noche anterior.



Nos dirigimos inmediatamente al escenario del crimen, unos establos cercanos a la Plaza del Sapo. En esta ocasión la víctima se trataba de un mozo de cuadra. El lugar estaba revuelto y había sangre por todas partes. Como detalle curioso, en esta ocasión el “Desollador” no terminó de despellejar a la víctima. Intenté buscar huellas alrededor del establo, pero el alcohol de la cena me había embotado los sentidos y no fui capaz de encontrar nada. Sin embargo, parecía que la noche había agudizado los sentidos de la bruja Magdala. Fue capaz de encontrar un rastro que salía del establo.
Durante nuestra búsqueda de rastros, Orlan pudo interrogar a una guardia. Ella había sorprendido al “Desollador” en plena faena. Nos confirmó que el asesino se parecía a Vernam y que había huido herido en una pierna. Casi al terminar el interrogatorio se presentaron en el establo un grupo de mantos negros. No me sorprendí al averiguar que mis compañeros habían tenido un “encontronazo”, con muertos y todo, con los mantos negros. Al frente estaba Baumelo, un tipo con fama de radical a la hora de perseguir la herejía. Con él llevaba un esclavo muy particular, que podía utilizar algún tipo de magia para ver el pasado y leer mentes, Terr.

Tras un intercambio de opiniones un tanto tenso, pero sorprendentemente pacífico, acordamos colaborar en la persecución del “Desollador”.

Nuevamente mis ojos me fallaron y ni siquiera con la ayuda de Kvarek pude seguir el rastro que había encontrado Magdala. Pero el extraño esclavo de Baumelo nos permitió llegar hasta un viejo almacén abandonado. En este momento Kvarek me dijo que me anduviera con ojo, que al parecer Baumelo nos mentía por no sé qué ritual impío y algo de conocer a la víctima, al parecer se lo había dicho la bruja, hubo un momento tenso, en el que casi relucieron los aceros, pero no sé, la cosa se calmó, y a mí Baumelo me pareció muy convincente.

Apenas habíamos empezado a registrar el viejo almacén cuando un muerto viviente apareció. La impía criatura devoró a uno de los mantos negros de Baumelo que intentaban entrar por la parte trasera del almacén. Orlan se lanzó a por la criatura y la eliminó de un solo golpe.

Al revisar el lugar encontramos los tomos que el falso Vernam se había llevado del Ordo. Y unas escaleras que debían llevar a una bodega o sótano. Decidimos bajar y nos internamos en la oscuridad. A medida que bajábamos empezamos a escuchar unos rugidos animales y una voz más aguda tratando de calmarlos.

Al llegar al final de las escaleras vimos una escena dantesca. Encadenado a la pared había una criatura endemoniada que no paraba de gritar y rugir. Junto a ella se encontraba el maestre Vernam, pero se arrancó la piel y ropa, una figura esbelta, cubierta de sangre. Dada su figura debía tratarse de Alahara y supusimos que la criatura encadenada debía ser Gorak. Sobre una columna rota vimos la maldita calavera que había empezado todo esto.

Nos dispusimos a enfrentar a estas criaturas malditas y de repente todo se fue a la mierda. Inexplicablemente Heavy atacó a Orlan, y claro éste respondió al ataque. Mientras el ogro y el caballero peleaban entre sí, una Alahara ensangrentada nos atacó con dos armas.

Kvarek y yo le hicimos frente, pero esta noche la fortuna nos abandonó. La maldita Alahara mató a Kvarek de un tajo en el cuello y me hirió gravemente.

Cuando me veía acompañando a Kvarek, de repente la criatura que en que se había convertido Gorak rompió sus cadenas y abalanzó sobre nosotros, decapitando a Alahara por el camino, mientras esta trataba de sosegarle.



En cuanto pude me escabullí del combate y me oculté en las sombras de la escalera. Desde allí observé como finalmente Heavy y Orlan dejaban de luchar entre ellos y se lanzaban contra el monstruo junto a varios de los mantos negros.

Mientras vi como Baumelo y algunos de sus hombres se movieron sigilosamente y se hicieron con la calavera. La lucha fue salvaje y sangrienta. Varios mantos negros perdieron la vida, pero al final Magdala asestó el golpe de gracia al monstruo. Creo que la bruja extrae su poder de la noche, sino no me lo explico.

Tras finalizar el combate nos separamos de Baumelo y sus hombres. Baumelo se llevó la calavera maldita para asegurarse de que no volviese a extender su manto de corrupción.

Tras preparar la pira funeraria del valeroso Kvarek a las afueras de Fuerte Espina, frente a Davokar, nos llegó otra noticia que nos llenó de preocupación. Ya como ciudadanos de la ciudad (recompensa de Camponegro mediante), nos reencontramos con la manto negro Lestra. Ella nos dijo que Baumelo había muerto hacía meses, mientras perseguía una secta de herejes dirigida por un tal Odako. Por los dioses, ¿a quién entregamos la calavera maldita?...

EPÍLOGOS:

PRIMERO: «La noche cae sobre la ciudad y la silueta de Davokar se funde con la oscuridad del cielo. Un hombre deja caer su abrigo de cazabrujas y se retira el falso bigote pegado con goma alquímica. Alza la calavera de un rey. Acaricia las puntas de la corona de cobre con un dedo, pero aparta la mano cuando una de ellas (aún afilada tras el paso de los siglos) le corta la piel. El hombre chupa su sangre mientras mira en las cuencas vacías del cráneo, donde bailan dos luces distantes, como estrellas remotas. Es una luz hipnótica, cautivadora, sugestiva. Una voz rasgada susurra algo y el falso cazabrujas se queda paralizado, escuchando. Luego se retuerce y cae de rodillas, elevando el cráneo sobre su cabeza. Se aclara la garganta y dice, con voz temblorosa: «Así se hará, mi rey y señor».

SEGUNDO: Sueño de Magdala: El claro es silencioso y los árboles circundantes se mecen con suavidad bajo una brisa casi imperceptible. Sentada en el suelo cubierto de musgo hay una figura solitaria que medita. Su mano derecha luce un anillo de hierro sin adornos, pero las manchas de óxido y un corte profundo, producto de un golpe, le dan al anillo un aspecto primitivo, casi cruel, que no encaja con el resto del sueño. La figura encapuchada levanta la cabeza y sus ojos de elfo te lanzan una mirada noble pero firme. Te dice algo, aunque de su boca no sale palabra alguna. Te llama, te ruega que te des prisa. Y te sorprendes cuando, al despertar, de repente sabes dónde encontrar el claro donde el elfo te espera.
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Y hasta aquí el rolato de esta quinta sesión, segunda de “La Marca de la Bestia”, ahora adjunto los personajes jugadores de Symbaroum Salvaje en su actual estado, justo tras jugar esta partida:



Marcados saludos.-