Aventuras en la Marca del Este, un retroclón español de la caja básica de D&D.

El Clan del Lobo Gris, aventureros proscritos, los últimos de su clan.

Estas son las crónicas de nuestras aventuras, con este magnífico sistema.

domingo, 21 de febrero de 2016

Crónica Walküre: La clave es Odessa




Buenas,

Siguiente crónica de la campaña de Walküre Oberón, y ya van 9. Esta vez no había ningún jugador con tiempo para hacerla, así que le tocó al propio Director de la partida, Sergio, por esto está desde el punto de vista del jefe directo de los PJs Joubert.

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Geneviève Tabuis, Directora Ejecutiva de Oberon A.G. termina de leer el informe por segunda vez. Con cierta incredulidad mira a su viejo amigo, Giles Joubert, responsable del Departamento de Análisis.


  • (T) “Giles, por favor vuelve a explicarme todo este embrollo, detenidamente, por favor.”


Joubert, con aspecto de haber tenido un día especialmente malo, suspira y vuelve a comenzar:

“Esta misma mañana , sobre las 7, se activó una alarma en el sistema informático del laboratorio de investigación biotecnológica ZW-1. Un complejo virus atacó el sistema causando la pérdida de una gran cantidad de información.
Un análisis preliminar del incidente detectó que el virus fue introducido deliberadamente en el sistema por el doctor Peter Minniz, responsable del laboratorio.
Los técnicos también determinaron que el doctor Minniz había accedido a información confidencial y había realizado una copia de dicha información.

Los archivos del Dammerüng, ¿correcto? - pregunta  Tabuis, mientras relee el informe.

Joubert asiente con gesto cansado. “Sí, así es. Además de una relación del personal de Oberon que ha estado relacionado con el caso.”

Tabuis continua con sus preguntas - “¿No hubo ninguna sospecha sobre el comportamiento del doctor? ¿Era normal que entrase a trabajar tan temprano? ¿Tenía conocimientos avanzados en informática?”

“No no hubo ninguna sospecha. El doctor trabajaba para Oberon desde hacía 8 años y en ese tiempo siempre fue un empleado ejemplar. Vivía para su trabajo y al parecer su horario de trabajo dependía de lo enfrascado que estuviese en sus investigaciones, llegando al caso de pasar días enteros sin salir de las instalaciones.
Por tanto el personal no se extrañó cuando el doctor apareció tan temprano. Cuando salió menos de una hora después, no llamó mucho la atención, después de todo era el director del laboratorio.
En cuanto a sus conocimientos de informática tenía los suficientes para utilizar los equipos del laboratorio, pero ni remotamente lo bastante avanzado para hacer lo que hizo.”

“De acuerdo, y entonces llegamos a la respuesta al incidente.” - Comenta Tabuis mientras sigue ojeando el informe.

En cuanto me llegó el aviso, reuní a los agentes que se encontraban en Zurich y que podían empezar la búsqueda de Minniz lo más rápido posible. Reuní a Sigmund von Isenhart, Ian O'Conner y Brian McGregor.

Les proporcioné el expediente de Minniz y la información necesaria sobre el incidente en el laboratorio.

Decidieron dirigirse a la casa de Minniz, en Kurhausstrasse, cerca del campo de golf de Dolder GC Zurich.

Al registrar la casa encontraron al doctor, tumbado en su cama, muerto. Al parecer no había señales de violencia, más allá de una pequeña cicatriz en la parte posterior del cráneo. Tampoco parecía que le hubiesen robado ninguna pertenencia.

Al revisar su ordenador personal encontraron que en las tres últimas semanas el doctor había cambiado su estilo de vida. Pasó de una vida rutinaria y ordenada, a realizar reservas para dos personas en restaurantes de moda, así como numerosas compras en tiendas de lujo de la exclusiva calle Bahnhofstrasse.



También descubrieron que dos semanas antes había realizado una reserva para dos personas en un exclusivo balneario en los Alpes italianos.

Sin embargo no encontraron ni rastro de la información confidencial a la que había accedido Minniz.

Antes de abandonar la casa, nuestros agentes tuvieron un breve tiroteo con unos desconocidos que al parecer también habían acudido a registrar la casa de Minniz.”

En ese punto, Tabuis interrumpe a Joubert - ¿Y esos desconocidos?.

Eran agentes del Departamente de Seguridad de Oberon, hombres de Subaruga. No se como lo hizo pero esa arpía se enteró de lo de ZW-1 unos minutos después que yo. Y por supuesto puso a sus sabuesos a buscar a Minniz.


  • (T) Dime que nuestros agentes no se mataron entre ellos.
  • (J) Tranquila, mis hombres son profesionales. Salieron de allí evitando un enfrentamiento.
  • (T) ¿Seguro?
  • (J) Bueno, McGregor resultó herido leve, pero los hombres de Subaruga no podrán identificarlos. Esos tipos ya pueden considerarse afortunados, mi gente no suele dejar testigos.


“En fin, después de salir de la casa, mis hombres se dirigieron al cercano club de golf. Allí von Isenhart sedujo a una empleada y le sonsacó que Minniz llevaba unas semanas saliendo con una atractiva mujer. Le permitió acceder a las imágenes de seguridad del club y logró una fotografía de la mujer”


  • (T) ¿Sigmund von Isenhart, un seductor?
  • (J) Supongo que será el atractivo de la nobleza prusiana.


Mientras Geneviève Tabuis sonríe, Joubert continúa el relato de los hechos.

“Después de salir del club de golf, Von Isenhart hackeo el sistema de la compañía telefónica y revisando las llamadas realizadas en las últimas semanas por Minniz, logró un nombre y una dirección. Heidi Stalder, apartamentos Zum schwarzen Ochsen, en Paradeplatz, en el centro de Zurich.

Me mandaron el nombre y una fotografía de la mujer, y recurrí a mis contactos en agencias de policía de Europa para tratar de identificarla. Creo que ese fue mi primer error.

Uno de mis contactos en la Gestapo me comunicó que la identidad de Heidi Stalder estaba protegida por la Sicherheitsdienst, la unidad de inteligencia de las SS.

Cuando se lo comuniqué a nuestros agentes, se estaban dirigiendo hacia Paradeplatz para tratar de localizar a la señora Stalder.



Nuestros agentes detectaron que en la plaza había otras personas vigilando los apartamentos Zum schwarzen Ochsen.

Al no estar seguros de quien podía estar vigilando a la señora Stalder, buscaron una forma alternativa para entrar en el edificio de apartamentos.”


  • (T) ¿Llamas forma alternativa a colarse saltando desde el tejado de otro edificio?
  • (J) Este trabajo es así Geneviève, hay veces en las que es necesario improvisar.


Finalmente, lograron entrar en el apartamento que tenía alquilado Stalder. El apartamento estaba completamente limpio, pero al revisar el sistema informático que actuaba como mayordomo virtual vieron que se había realizado una reserva para un vuelo a Milán para esa misma tarde, a nombre de Silvia Morand.

Me avisaron inmediatamente y recurrí a un contacto en la policía de fronteras para que me avisase cuando Morand hiciese el check in de la reserva.

Me temo que ese fue mi segundo error. Al poco recibí una llamada del agente Weigel de la Gestapo. Quería hablar sobre mi interés acerca de Heidi Stalder o Silvia Morand. Digamos que fue muy convincente, sobre todo cuando me dijo que sabía que la información robada por Minniz eran los archivos del Dammerüng.
Estoy seguro que la Gestapo tiene un informador dentro de Oberon.


  • (T) ¿Alguna sospecha sobre quien es el topo?
  • (J) No, hay demasiados sospechosos, sobre todo teniendo en cuenta que el Departamento de Seguridad de Subaruga ya estaba al tanto de lo que había pasado en el laboratorio.
  • (T) Crees que ha sido ella.
  • (J) El problema es que no lo se. Subaruga fue comisaria jefe de la policía de Zurich y tiene contactos en Europol y en la Gestapo. Pero es que la mayoría de sus hombres son ex-agentes de policía y muchos han tenido relación con otros cuerpos de policía. 
  • (T) ¿Que pasó después?


“Digamos que tuvieron algún contratiempo al intentar salir de la misma forma que habían entrado. Llamaron la atención del grupo que vigilaba el apartamento de Stalder, y alguien les empezó a seguir. Se separaron y finalmente McGregor se las apañó para perder al tipo que le seguía.

Después nuestros hombres se dirigieron al Aeropuerto Internacional para tratar de interceptar a Stalder/Morand. Y lograron localizarla, el problema es que ella los descubrió también.
O'Conner terminó teniendo un tiroteo con ella en uno de los almacenes de carga del aeropuerto,  consiguió eliminarla y recuperar la información. Justo antes de que la policía de fronteras y un grupo de la Gestapo le cogiesen.
Me trajeron la información. Y después se la entregué a Weigel, tal y como habíamos acordado.”


  • (T) Esa parte es la que no me termino de creer Giles. Sabes lo importante que era esa información para mi, para el futuro de la empresa. Una nueva y revolucionaria tecnología …
  • (J) Que está en una fase muy inicial, sin desarrollar. Nuestros especialistas lo confirmaron. Sí se podía modificar el ADN de un humano para proporcionar capacidades similares a los bio-mods o implantes, pero el proceso causa cáncer y degeneración progresiva del ADN, provocando la muerte del sujeto a medio plazo.
  • (T) Por Dios, Giles, eres un hombre con recursos podías haber buscado alternativas, negociar...
  • (J)  Geneviève, la Gestapo no negocia. Y por lo que he intuido esto no es un enfrentamiento corporativo como a los que estas acostumbrada.



Un grupo especial de la Gestapo estaba en Zurich vigilando a un operativo de las SS, que ha perpetrado un robo de información en una multinacional.
¿Y sabes que es lo que me da más miedo? Que Weigel no estaba interesado en la información sobre biotecnología, sino en el diario que estaba incluido en los archivos del Dammerüng.
Lo último que supe de mi contacto en la Gestapo es que el gabinete del Ministerio del Interior alemán se había revolucionado con dos nombres que nuestros técnicos consiguieron recuperar de los módulos de memoria dañados, Mengele y Auswitch.

En ese momento suena el teléfono móvil de Joubert. Este interrumpe su charla y contesta la llamada. Su cara se ensombrece y en un momento parece que ha envejecido varios años. Al terminar la llamada, se dirige al mueble bar y se srive una copa de whisky. Sin decir una palabra apura la copa de un trago y se vuelve hacia Tabuis.


  • (T) ¿Que ha pasado Giles?
  • (J) Me acaba de llamar Sigmund von Isenhart. Kalle Kollwitz se ha suicidado mientras cenaba con él. Justo antes de morir le estaba intentando explicarle algo acerca de lo que ha pasado hoy. Sus últimas palabras fueron “la clave es Odessa”.


El día ha sido malo, pero creo que la noche va a ser mucho peor.

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Marcados saludos.- 

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